La proteína mitocondrial OMA1 actúa como un freno natural que previene la enfermedad hepática crónica y el desarrollo de tumores asociados al envejecimiento, tal y como revela un estudio realizado por el CNIC, CIBERFES y CIBERCV.

Un equipo de investigadores del Centro Nacional de Investigaciones Cardiovasculares Carlos III (CNIC), el CIBERFES y el CIBERCV ha identificado un mecanismo fundamental que protege al hígado frente al daño asociado al envejecimiento y reduce el riesgo de desarrollar tumores hepáticos. El trabajo, publicado en The EMBO Journal, demuestra que la proteína mitocondrial OMA1 actúa como un freno natural en las mitocondrias hepáticas para posponer la enfermedad.

Geriatricarea- proteína clave daño hepático
En la imagen, parte del equipo investigador liderado por José Antonio Enríquez


La enfermedad crónica de hígado es responsable de la muerte de dos millones de personas al año, lo que representa el 4% de la mortalidad mundial. El envejecimiento es un factor determinante en su progresión hacia la cirrosis o el carcinoma hepatocelular cuando no recibe el tratamiento adecuado, un proceso acelerado por las agresiones continuas del metabolismo y la alimentación.

El papel de la proteína OMA1 y el estrés oxidativo

En el estudio, liderado por José Antonio Enríquez, jefe del Grupo de Genética Funcional del Sistema de Fosforilación Oxidativa en el CNIC y el CIBERFES, se analizaron ratones modificados genéticamente sin la proteína OMA1. Estos animales desarrollaron con la edad lesiones hepáticas progresivas, fibrosis y una mayor incidencia de tumores primarios de hígado, con una reducción significativa de su supervivencia.

Desde edades tempranas, los modelos presentaban signos de daño y una activación persistente de la vía celular KEAP1-NRF2, encargada de coordinar la respuesta frente al estrés oxidativo. Aunque este sistema es protector de forma inicial, su mantenimiento prolongado favorece la lesión tisular y la progresión patológica de la afección hepática.



Conexión entre función mitocondrial e inmunidad

Los investigadores observaron que la ausencia de OMA1 altera la interacción de los hepatocitos con el sistema inmunitario, incrementando la inmunogenicidad hepática. Esto provoca que los linfocitos T se activen de forma persistente hasta alcanzar un estado de agotamiento funcional, perdiendo su capacidad para eliminar células anómalas o tumorales.

El trabajo confirma que este fenómeno se origina directamente en las células hepáticas y que reducir el estrés oxidativo disminuye el agotamiento de los linfocitos. Asimismo, los autores señalan que OMA1 se perfila como una diana farmacológica relevante, advirtiendo de que cualquier estrategia de inhibición deberá evaluar cuidadosamente sus efectos sobre el hígado y la respuesta inmunitaria.