Los servicios de teleasistencia actuales parten de la premisa de que cuidar también es acompañar. Por eso se han convertido en una herramienta eficaz para combatir la soledad no deseada en las personas mayores que viven solas en sus hogares.
La teleasistencia se ha identificado tradicionalmente con la atención a personas mayores dependientes ante emergencias o situaciones de riesgo. Sin embargo, la realidad de la sociedad ha cambiado y las necesidades de las personas mayores también.
En la actualidad, la soledad no deseada se ha convertido en uno de los grandes retos sociales asociados al envejecimiento de la población. De ahí que los servicios de teleasistencia hayan evolucionado en los últimos años hasta convertirse en una herramienta de apoyo emocional y acompañamiento para las personas mayores.
Recordar una fecha importante, mantener una conversación sin relevancia o preguntar cómo ha transcurrido la semana son acciones que pueden tener un impacto significativo en la calidad de vida de muchas personas mayores en situación de soledad no deseada. Además, este impacto se multiplica en colectivos especialmente vulnerables ante esta problemática, como son las personas en situación de dependencia.

Según un estudio realizado por el Observatorio Estatal de la Soledad No Deseada, este problema afecta al 8,5% de las personas mayores de 75 años en España, porcentaje que aumenta al 31,2% en el colectivo de las personas con discapacidad, y al 45,5% en el caso de las personas en situación de dependencia.
Ante esta nueva realidad, las empresas de referencia en teleasistencia, como ILUNION VidaSénior, han incorporado esta atención emocional a través de servicios personalizados para personas en riesgo de soledad. Estos servicios incluyen llamadas periódicas de seguimiento que no sólo contribuyen a combatir el aislamiento, sino que también ayudan a reforzar el bienestar emocional de las personas usuarias a las que atienden. El contacto regular con técnicos de atención especializados les aporta tranquilidad y una sensación de acompañamiento que va mucho más allá de la asistencia en caso de emergencia.
La importancia de una llamada
Lo que comenzó como un sistema para solicitar ayuda mediante un botón de emergencia es hoy un servicio integral capaz de combinar tecnología, seguimiento sociosanitario y atención personalizada de acompañamiento, que incluyen escucha activa yapoyo emocional para prevenir situaciones de aislamiento social.
En este sentido, desde ILUNION VidaSénior apuestan por un modelo de atención que combina innovación tecnológica con un contacto humano constante. A través de llamadas semanales, los profesionales del servicio se interesan por el estado de la persona y generan un espacio de conversación que ayuda a mantener el vínculo social y a detectar posibles necesidades de apoyo emocional.
Según explica el director de Servicios de Proximidad de ILUNION VidaSénior, Sergio Sánchez, “las conversaciones del técnico de teleasistencia con el usuario permiten identificar cambios en las rutinas o situaciones que podrían pasar desapercibidas para el entorno familiar, convirtiéndose en medidores del estado emocional de la persona”.

Los expertos en atención de personas mayores llevan años alertando de las consecuencias de la soledad no deseada sobre la salud física y mental. Ante esto, Sánchez explica que “la falta de interacción social puede incrementar la sensación de vulnerabilidad y afectar al estado emocional, especialmente entre las personas de edad avanzada”. De ahí la importancia que puede tener una conversación telefónica.
De hecho, en muchos casos, la llamada del técnico de teleasistencia se convierte en el momento más esperado de la semana, una oportunidad para conversar con alguien que escucha activamente y presta atención a las preocupaciones de una persona mayor que se encuentra en situación de soledad.
Tranquilidad para las familias
Los servicios de teleasistencia actuales permiten mantener una supervisión continuada de la situación del usuario sin que este pierda autonomía. La garantía de que cualquier incidencia o necesidad pueda ser detectada y gestionada con rapidez aporta tranquilidad a aquellas familias que tienen dificultades para mantener un contacto diario.
En este sentido, las llamadas de acompañamiento desempeñan un papel fundamental. Más allá de una simple comprobación rutinaria, contribuyen a reducir la sensación de aislamiento que afecta a miles de personas mayores. El objetivo ya no es únicamente responder cuando surge un problema, sino actuar de forma preventiva para favorecer el bienestar, la autonomía y la permanencia de las personas en su entorno habitual.
Con el progresivo envejecimiento de la población, iniciativas como las desarrolladas por ILUNION VidaSénior evidencian que la lucha contra la soledad no deseada no depende únicamente de grandes recursos. Gestos como mantener una conversación periódica y detalles como realizar una escucha activa pueden marcar una diferencia decisiva para el bienestar emocional de una persona mayor que vive sola.