Con el fin de ofrecer orientación y estrategias para el manejo cotidiano de los cambios de conducta que pueden aparecer en las personas con demencia, la Sociedad Española de Geriatría y Gerontología (SEGG), en colaboración con la Sociedad Española de Neurología (SEN) y la Sociedad Española de Psicogeriatría (SEPG), ha elaborado la guía práctica “Cuando la conducta cambia. Cómo comprender y manejar los problemas de conducta de las personas con demencia”.
Los cambios de conducta que pueden aparecer en las personas con demencia no aparecen «sin motivo», son manifestaciones de las dificultades que la enfermedad provoca para comprender el entorno, comunicarse, orientarse o o realizar actividades cotidianas.
También pueden estar relacionadas con necesidades básicas no cubiertas, como hambre o sueño, problemas médicos como dolor o infecciones, efectos de determinados medicamentos, cambios de domicilio o de entorno, dificultades para reconocer a familiares o lugares habituales, así como con el propio estrés de quienes ejercen los cuidados.

Los autores de esta guía destacan que comprender el significado de estos comportamientos y responder de forma adecuada puede contribuir a reducir el malestar, favorecer el bienestar de la persona y facilitar la labor de familiares y personas cuidadoras.
Tal y como se indica en esta publicación, el deterioro cognitivo y la demencia afectan de forma progresiva a funciones como la memoria, la atención, el lenguaje o la capacidad de razonamiento, comprometiendo gradualmente la autonomía para realizar las actividades de la vida diaria.
En estas alteraciones cognitivas y funcionales también pueden aparecer cambios emocionales y conductuales que constituyen una de las principales fuentes de preocupación para quienes prestan cuidados.
La guía “Cuando la conducta cambia. Cómo comprender y manejar los problemas de conducta de las personas con demencia” recalca que cada persona vive la enfermedad de manera diferente, por lo que no todas las recomendaciones son igual de eficaces en todos los casos. No obstante, plantea una serie de principios generales que pueden servir de referencia para afrontar estas situaciones desde un enfoque centrado en la persona.
Cuatro pilares para prevenir o reducir las alteraciones conductuales
En esta guía los especialistas de SEGG, SEN y SEPG establecen cuatro pilares fundamentales que contribuyen a prevenir o reducir las alteraciones conductuales:
- Un entorno tranquilo, seguro y predecible, favoreciendo el orden, una iluminación adecuada, un ambiente con pocos ruidos, una temperatura confortable y elementos que faciliten la orientación, como relojes, calendarios o señales visuales. Asimismo, recomienda eliminar obstáculos que puedan aumentar el riesgo de caídas y adaptar el espacio para favorecer la seguridad y disminuir la desorientación.
- Mantener rutinas estables y adaptar las actividades al ritmo y capacidades de la persona. La guía aconseja realizar las tareas habituales en horarios regulares, anticipar lo que va a ocurrir, dividir las actividades en pequeños pasos, evitar las prisas y reforzar positivamente cada colaboración, favoreciendo así la autonomía y reduciendo el estrés.
- Comunicación fluida, destacando la importancia de utilizar frases sencillas, hablar despacio, formular preguntas cerradas, emplear un tono calmado y validar las emociones de la persona sin insistir en que recuerde hechos que ha olvidado. También subraya el papel de la comunicación no verbal, recomendando mantener el contacto visual, respetar el ritmo de la persona y utilizar gestos de afecto cuando sean bien aceptados.
- Ofrecer actividades significativas, adaptadas tanto a las capacidades conservadas como a la historia de vida, intereses y preferencias de la persona. Más allá de mantenerla ocupada, el objetivo es favorecer la autoestima, preservar habilidades y mantener el vínculo con actividades que hayan tenido sentido a lo largo de su vida.
Ante cualquier cambio de conducta en personas con demencia, la guía recomienda:
- mantener la calma
- identificar posibles desencadenantes
- revisar el entorno para reducir estímulos innecesarios
- validar las emociones
- redirigir la atención hacia otra actividad sin discutir
- observar qué situaciones favorecen o empeoran la conducta para prevenir futuros episodios
Si el problema persiste, provoca un importante sufrimiento o supone un riesgo para la persona o para quienes la cuidan, aconseja consultar con un profesional sanitario.
La guía “Cuando la conducta cambia. Cómo comprender y manejar los problemas de conducta de las personas con demencia” puede descargarse en este enlace.