Existe una “flagrante” ausencia de datos sobre las personas mayores lo que tiene graves repercusiones sobre sus derechos humanos e invisibiliza las desigualdades que sufren, tal y como denuncia un informe sobre el disfrute de todos los derechos humanos por las personas de edad realizado por la experta independiente Claudia Mahler.

En octubre, Claudia Mahler presentó en el Consejo de Derechos Humanos de Naciones Unidas este informe en el que señala que, en la mayoría de los países, la información sobre las realidades que viven las personas mayores está fragmentada o, incluso, es inexistente. Por ejemplo, se identifican preocupantes deficiencias en ámbitos como el cuidado, la discriminación por razón de edad y la pobreza y se comprueba que las encuestas demográficas y de salud, generalmente, excluyen a las mujeres de 50 años o más y a los hombres de 55 o 60 años y más de su ámbito de aplicación, destacan desde HelpAge.

La información disponible sobre las realidades que viven las personas mayores está fragmentada o directamente no existe

La principal causa de este problema es que los planteamientos y las metodologías en la recopilación de datos son inadecuadas. En este sentido, Claudia Mahler explica que «la exclusión de las personas de edad de encuestas y censos nacionales afecta la capacidad de comprender en qué medida pueden participar en la sociedad y disfrutar de sus derechos humanos en igualdad de condiciones que los demás» y añade que los datos «favorecen los conocimientos básicos sobre las necesidades de las personas de edad« y permiten a los responsables políticos identificar las deficiencias y, por tanto, mejorar sus planteamientos y medidas.

El informe también incide en que los datos contribuyen a la concienciación, al empoderamiento de las personas mayores y a visibilizar e identificar la discriminación por razón de edad estructural. Ante esta situación, se expone la necesidad una mejora inmediata de las metodologías de recogida de datos relacionados con las personas de edades avanzadas, en las que se establezcan normas claras y requisitos a la hora de presentar informes.

En este sentido, se especifica que los datos deben desglosarse por edad y otras variables sociodemográficas importantes, tales como el género, las condiciones de vida, la educación, el empleo y los ingresos, para que puedan analizarse y compararse adecuadamente con otros grupos de población. Además, los grupos de edad tienen que reflejar la diversidad que existe entre la población de personas mayores, en cuanto a necesidades, capacidades y prioridades en sus vidas.

Claudia Mahler también solicita que las personas mayores participen de forma activa en todas las etapas de recogida, análisis, uso y notificación de datos, incluso en la elaboración de encuestas. Además, esta experta destaca que la incidencia de la revolución digital en la recopilación de datos genera «posibilidades sin precedentes» a la hora de abordar las lagunas que existen en relación con las personas mayores, pero advierte que los datos deben emplearse exclusivamente para el propósito que las personas hayan aceptado, respetando el derecho a la privacidad, y pone de manifiesto que los rastros digitales pueden no ser representativos de las personas mayores porque el uso de tecnología digital «inteligente» y las redes sociales en línea entre estas personas es notablemente inferior a la media de la población.

HelpAge ha elaborado un resumen de este informe donde se exponen las principales conclusiones de Claudia Mahler, que puede descargarse aquí.