Un artículo de Alejandro Fernández Menéndez, Terapeuta Ocupacional
María (nombre ficticio), de 82 años, vive sola en un tercer piso sin ascensor. Autónoma para todas las actividades básicas e instrumentales de la vida diaria hasta hace seis semanas, sufre una caída en el cuarto de baño al levantarse durante la noche. No hay fractura, pero sí un traumatismo costal leve.
Un mes después, su hija observa que María ha dejado de salir a comprar, camina agarrándose a los muebles incluso dentro de casa y ha comenzado a orinar con menor frecuencia porque «prefiere aguantar antes que levantarse«.
No existe nueva patología orgánica que justifique el deterioro. Este cuadro —descrito clásicamente por Murphy e Isaacs (1982) como post-fall syndrome— ilustra con precisión un mecanismo que la Terapia Ocupacional debe saber identificar y no confundir con un simple «miedo normal tras una caída».

Del miedo adaptativo a la discapacidad autoimpuesta
Cierto grado de cautela tras una caída es una respuesta adaptativa y esperable. El síndrome poscaída se diferencia de esta cautela normal por su desproporción respecto al riesgo objetivo y, sobre todo, por su consecuencia funcional: la restricción autoimpuesta de la actividad, que en pocas semanas genera desacondicionamiento físico, y este desacondicionamiento incrementa a su vez el riesgo real de una nueva caída.
Se configura así un círculo vicioso miedo–inactividad–debilidad–caída que, si no se interrumpe activamente, deriva en pérdida de independencia en AVD instrumentales y, en los casos más graves, en confinamiento domiciliario.
Valoración estructurada
La valoración de un caso como el de María combina tres niveles: valoración del riesgo objetivo de caída, valoración del equilibrio y la marcha, y valoración específica del miedo a caer, dimensión frecuentemente omitida en la práctica clínica pese a su valor predictivo independiente.
- Escala de Tinetti (Performance-Oriented Mobility Assessment): valora equilibrio y marcha mediante observación directa.
- Berg Balance Scale: catorce ítems funcionales de equilibrio estático y dinámico, útil para cuantificar cambios tras la intervención.
- Falls Efficacy Scale International (FES-I): mide específicamente el miedo a caer durante actividades cotidianas concretas, y es el instrumento de elección para objetivar el componente psicológico del síndrome poscaída.

Intervención desde Terapia Ocupacional
La intervención con María no puede limitarse al entrenamiento del equilibrio en sesión clínica: debe abordar el entorno real donde se produjo la caída y la reconstrucción progresiva de la confianza ocupacional. La visita domiciliaria permite identificar y modificar barreras específicas —iluminación insuficiente en el trayecto nocturno al baño, ausencia de asideros, alfombras sueltas— y entrenar estrategias seguras de transferencia y desplazamiento en el contexto real de uso, no en un entorno clínico descontextualizado.
En paralelo, la exposición graduada a la actividad temida, con criterios de progresión pactados con la persona y no impuestos, resulta más eficaz que el reposo protector que la familia suele favorecer por sobreprotección. Reintroducir la salida a comprar de forma escalonada, acompañada inicialmente y con producto de apoyo si es preciso, permite recuperar tanto la capacidad física como la autoeficacia percibida, variable que la FES-I demuestra ser tan determinante como el equilibrio objetivo en la prevención de nuevas caídas.
Puntos de alto rendimiento para examen
- El síndrome poscaída (Murphy e Isaacs, 1982) se define por restricción de actividad desproporcionada al riesgo real, no por el miedo en sí.
- La FES-I mide autoeficacia percibida, no equilibrio: son constructos distintos y ambos predicen caídas de forma independiente.
- El reposo protector prolongado es iatrogénico: perpetúa el círculo miedo-inactividad-debilidad-caída.
- La visita domiciliaria es superior a la valoración exclusivamente hospitalaria para identificar barreras ambientales reales.
Sobre el autor
Alejandro Fernández Menéndez es Graduado en Terapia Ocupacional , Experto en Gerontología, Rehabilitación Geriátrica y Valoración Funcional de la Discapacidad,
Con cerca de dos décadas de trayectoria ininterrumpida en los ámbitos asistencial, docente y de gestión dentro del sector sociosanitario y de salud pública., está especializado en el diseño, implementación y evaluación de programas de intervención basados en la evidencia para la preservación de la autonomía funcional en el adulto mayor, la rehabilitación geriátrica y el abordaje interdisciplinar de los síndromes geriátricos.
Actualmente desarrolla su práctica asistencial como clínico en el Hospital Universitario Central de Asturias (HUCA – SESPA), labor que compagina de manera simultánea con su rol como Terapeuta Ocupacional Valorador de Expedientes de Discapacidad para el Servicio de Salud del Principado de Asturias (SESPA). En este último cargo destaca su dominio técnico en la valoración funcional y la baremación de expedientes de discapacidad conforme al marco normativo vigente (RD 888/2022), mediante el análisis avanzado de documentación clínica, la aplicación sistemática de escalas estandarizadas y la emisión de informes técnicos periciales.
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