Un artículo de Alba Jiménez Talavera, estudiante en prácticas del Máster de Psicología General Sanitaria (Universidad de Salamanca)
Supervisado por Ainhoa Blanco López, psicóloga sanitaria y neuropsicóloga en Cognitiva Unidad de Memoria Chamartín


¿Es normal que, con la edad, se nos olviden algunas cosas?
¿En qué momento un simple olvido debería empezar a preocuparnos?

Estas son algunas de las preguntas que muchas familias se hacen cuando comienza a observar cambios en la memoria de sus seres queridos.

Olvidar dónde hemos dejado las llaves, tardar unos segundos más en recordar un nombre o entrar en una habitación y no recordar inmediatamente para qué íbamos allí son situaciones que pueden ocurrir a medida que envejecemos y que, por sí solas, no tienen por qué indicar la presencia de un deterioro cognitivo.

Sin embargo, no todos los olvidos son iguales. Cuando las dificultades de memoria son cada vez más frecuentes, dificultan las actividades cotidianas o aparecen junto a otros cambios en el funcionamiento cognitivo, pueden constituir una señal de alerta.

Podríamos decir con esto, que más que un olvido puntual, lo importante es observar con qué frecuencia ocurre, si las dificultades van a más y si comienzan a afectar a la vida cotidiana de la persona. Cuando esto sucede, es recomendable acudir a un profesional.

geriatriucarea memoria
La estimulación cognitiva favorece un mejor funcionamiento cognitivo a lo largo del envejecimiento


¿Cómo podemos diferenciar un olvido normal de una señal de alerta?

Algunos ejemplos podrían ser hacer las mismas preguntas una y otra vez, desorientarse, problemas para seguir instrucciones, perderse en lugares cotidianos o perder objetos frecuentemente (National Institute on Aging, 2025).

A continuación, en una tabla indicamos algunas de las diferencias claves a tener en cuenta:


Sin embargo, ¿son inevitables estos cambios?

Esta es una pregunta difícil de responder, ya que el envejecimiento cognitivo aparece de forma gradual a lo largo de la edad adulta y no se produce de la misma manera en todas las personas. Además, no todas las capacidades cognitivas se ven afectadas por igual: algunas pueden mostrar cambios con el paso de los años, como la velocidad de procesamiento, memoria, lenguaje y funciones ejecutivas, mientras que otras pueden mantenerse relativamente estables durante mucho tiempo como la memoria semántica y el vocabulario (Garcia-Cabello et al., 2025)

Algunos factores, como un alto nivel educativo, mantener una vida activa con estimulación cognitiva y una buena salud, pueden favorecer un mejor funcionamiento cognitivo a lo largo del envejecimiento, pudiendo retrasar la aparición de ciertas dificultades cognitivas (Prince et al., 2024)

En este sentido, el concepto de reserva cognitiva plantea que determinadas experiencias y actividades desarrolladas a lo largo de la vida pueden favorecer una mayor capacidad para mantener el funcionamiento cognitivo frente a los cambios asociados al envejecimiento (Melendez et al., 2026)

Como conclusión, podríamos decir que estos cambios son inevitables, pero que bien puede haber diferencias entre las distintas edades dependiendo de diferentes factores previos.

¿Qué podemos hacer como familiares?

Ante la aparición de cambios en la memoria, es importante observar cómo evolucionan sin alarmarse ante un olvido puntual. Puede ser útil prestar atención a cuándo aparecen las dificultades, con qué frecuencia ocurren y si comienzan a afectar a las actividades del día a día, ya que esta información puede ser de utilidad en una posterior valoración profesional.

Cuando estas dificultades se mantienen en el tiempo, aumentan progresivamente o empiezan a interferir en las actividades cotidianas, es recomendable consultar con un profesional sanitario.

Una valoración adecuada permitirá determinar si los cambios están relacionados con un envejecimiento normal o si es necesario realizar una evaluación más específica. En estos casos, la información proporcionada por los familiares puede ser especialmente valiosa, ya que ayuda a conocer cuándo comenzaron las dificultades, cómo han evolucionado y en qué medida afectan al día a día de la persona (World Health Organization, 2026).

Asimismo, mantener una comunicación basada en la comprensión y el respeto, evitando corregir continuamente a la persona, puede favorecer un ambiente de mayor tranquilidad y apoyo (Campbell et al., 2024).

Referencias:

Campbell, K. M., Coleman, C. K., & Williams, K. (2024). Responses of Persons Living With Dementia to Caregiver Validating Communication: A Secondary Analysis. Research And Theory For Nursing Practice, 38(1), RTNP-2022. https://doi.org/10.1891/rtnp-2022-015

Garcia-Cabello, E., Habich, A., Molina, Y., Perestelo-Pérez, L., Barroso, J., & Ferreira, D. (2025). A systematic review of multivariate studies in cognitive aging: Introducing the concept of cognitive organization. Ageing Research Reviews, 114, 102997. https://doi.org/10.1016/j.arr.2025.102997

Melendez, J. C., Venegas, L. C., & De la Fuente, C. P. (2026). Cognitive Reserve and Its Relationship With Memory Changes: An Analysis of the Survey of Health, Aging, and Retirement in Europe (SHARE). International Journal Of Geriatric Psychiatry, 41(1), e70190. https://doi.org/10.1002/gps.70190

National Institute on Aging. (2025). Memory problems, forgetfulness, and aging. National Institutes of Health. National Institute on Aging – Memory Problems, Forgetfulness, and Aging

Prince, J. B., Davis, H. L., Tan, J., Muller-Townsend, K., Markovic, S., Lewis, D. M., Hastie, B., Thompson, M. B., Drummond, P. D., Fujiyama, H., & Sohrabi, H. R. (2024). Cognitive and neuroscientific perspectives of healthy ageing. Neuroscience & Biobehavioral Reviews, 161, 105649. https://doi.org/10.1016/j.neubiorev.2024.105649

World Health Organization. (2026, 3 de julio). Demencia. Organización Mundial de la Salud. https://www.who.int/es/news-room/fact-sheets/detail/dementia