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Un artículo de Carlota Rubio,
directora Comercial Público de DomusVi

El Servicio de Ayuda a Domicilio (SAD) y la teleasistencia constituyen dos recursos complementarios dentro de un modelo integral de cuidados que combina la atención profesional y las soluciones tecnológicas para favorecer la autonomía personal, la seguridad y el bienestar en el hogar. DomusVi integra ambos servicios dentro de su modelo de cuidados domiciliarios, adaptando los apoyos a las necesidades y circunstancias de cada persona y ofreciendo un acompañamiento frente a situaciones de soledad no deseada.

La atención domiciliaria vive una transformación profunda. Ya no se trata únicamente de prestar apoyos en el hogar, sino de acompañar a cada persona de forma personalizada, respetando su historia, sus preferencias y su proyecto de vida. Este es el enfoque que DomusVi está impulsando a través de su modelo basado en la humanización de los cuidados, basado en los principios de la Atención Centrada en la Persona, y que supone una evolución del modelo tradicional de ayuda a domicilio.

Herramientas como la Historia de Vida, la identificación de preferencias y la cocreación del Plan de Apoyo al Proyecto de Vida se incorporan en esta forma de entender los cuidados con el objetivo de adaptarlos a cada situación individual, y favorecer la autonomía y la participación de la persona en las decisiones que afectan a su día a día.

Este enfoque y compromiso ha sido reconocido en encuentros de referencia del sector. El proyecto “Humanización del cuidado: la Atención Centrada en la Persona en el día a día del Servicio de Ayuda a Domicilio (SAD)” fue premiado en marzo en el Congreso TecnoSocial de Andalucía, celebrado en la Universidad de Málaga, y distinguido un mes después como buena práctica en el V Congreso de Atención Domiciliaria – FuenlaSocial, en Fuenlabrada.

El proyecto ha sido implantado inicialmente en Sevilla, Madrid y Logroño y ha contado con la participación de 585 personas usuarias y más de 300 profesionales, entre coordinadores, técnicos y auxiliares. Este despliegue se apoya en un modelo de trabajo estructurado, cuyos procesos y procedimientos operativos cuentan con la validación de expertos de la Universidad Internacional de Valencia (VIU). Este aval académico pone de relieve la importancia de seguir un rigor metodológico y una práctica asistencial basada en criterios contrastados.

Esta evolución del modelo de cuidados domiciliarios conlleva también una transformación del papel de los profesionales. Esto quiere decir que pasan de centrarse solo en la ejecución de tareas para avanzar hacia un acompañamiento más amplio e integral, basado en identificar las necesidades, conocer las preferencias y apoyar el proyecto de vida de cada persona.

En esta línea, el modelo de Humanización de DomusVi se articula en cuatro principios: conocer a cada persona para ofrecerle cuidados personalizados; cocrear los apoyos junto a ella y su entorno; incorporar una mirada cercana y multidisciplinar; y aprovechar las posibilidades de la tecnología para responder con mayor agilidad a las necesidades que surgen en el día a día.

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Teleasistencia: acompañar también a distancia

Cuidar en el hogar no solo está vinculado a una presencia física de los profesionales en este entorno. teleasistencia permite ampliar el acompañamiento y mantener una capacidad de respuesta continuada las 24 horas del día, los 365 días del año.

Este servicio más allá de las emergencias, incorpora una dimensión preventiva especialmente importante que incluye prestaciones como el seguimiento de las personas usuarias, los recordatorios médicos, la comunicación con familiares y, según la modalidad, también la geolocalización y la cobertura tanto dentro como fuera del domicilio habitual.

La teleasistencia es especialmente relevante para responder a situaciones que pueden comprometer la seguridad y bienestar. Es el caso de caídas, episodios de desorientación o la necesidad de apoyos en las rutinas diarias, sin perder de vista el acompañamiento frente a la soledad. Así, la teleasistencia contribuye a que personas con diferentes niveles de autonomía puedan mantener sus hábitos cotidianos y permanecer en su entorno con una mayor seguridad y tranquilidad.

El Servicio de Ayuda a Domicilio (SAD) y la teleasistencia no son, por tanto, opciones excluyentes, sino recursos complementarios. Son dos formas de prestar apoyos dentro de un mismo modelo de cuidados en el entorno domiciliario.

Acompañamiento frente a la soledad no deseada

La atención domiciliaria desempeñar también un papel relevante en la prevención y abordaje de la soledad no deseada. A través del Servicio de Ayuda a Domicilio (SAD), se generan oportunidades de relación y conversación con los profesionales, y se detectan posibles cambios en la situación física, emocional o social de la persona.

Por su parte, la teleasistencia permite un acompañamiento a distancia y la disponibilidad de atención profesional incluso cuando no existe presencia física en el hogar. En el modelo de DomusVi, ambos servicios contemplan esta dimensión relacional para contrarrestar posibles situaciones de soledad no deseada.

En este contexto, la tecnología no sustituye las relaciones humanas. Su contribución está en ampliar las posibilidades de acompañamiento con una atención más flexible y continuada. En determinadas circunstancias será necesaria una visita presencial de un profesional; en otros, una llamada y un seguimiento experto.

La dimensión preventiva de estos apoyos es clave ya que trasciende la seguridad y contribuye al bienestar emocional de la persona al aportar la tranquilidad que supone contar con una respuesta cuando surgen una necesidad.

Atención sanitaria en el domicilio

El cuidado en casa también puede incluir atención sanitaria, complementado los apoyos sociales del Servicio de Ayuda a Domicilio (SAD) y el acompañamiento continuado que ofrece la teleasistencia. A través de DomusVi Healthcare, profesionales de enfermería y del ámbito de la salud ofrecen atención de carácter sanitario a las personas en su propio hogar.

Esta área de servicios sociosanitarios incluye programas de acompañamiento a pacientes, en colaboración con compañías farmacéuticas, y servicios para aseguradoras, como el seguimiento de personas con enfermedades crónicas o la atención domiciliaria urgente.

De este modo, permite que muchas personas reciban en su propio domicilio tratamientos, controles y cuidados sin necesidad de desplazarse a un centro sanitario en determinadas situaciones. Esta atención sanitaria refuerza una visión integral del cuidado en la que los ámbitos social y sanitario se coordinan para dar respuesta a las necesidades de la persona sin que tenga que renunciar a permanecer en su entorno.

Por tanto, el futuro de los cuidados domiciliarios pasa por una mayor flexibilidad e integración de servicios, con una combinación de atención presencial y a distancia, para que cada persona reciba los apoyos que necesita y cuando los necesita. Un modelo que la acompañe en las distintas etapas de su vida para poder seguir desarrollando su proyecto vital en su propio hogar.