El Hospital Ramón y Cajal ha sido reconocido por la Comunidad de Madrid por su proyecto “Con edad, sin soledad”, un modelo innovador detectar y acompañar a pacientes que sufren soledad, un fenómeno que ya es considerado un problema de salud pública de primer orden. Esta iniciativa desarrollada por el hospital parte de una visión que trasciende el enfoque exclusivamente social.
La soledad se ha consolidado como uno de los grandes retos sociosanitarios actuales. Más allá de su impacto emocional, numerosos estudios y experiencias clínicas señalan su influencia sobre la salud física y mental, especialmente en personas mayores y pacientes con situaciones de vulnerabilidad.
La iniciativa “Con edad, sin soledad” del Hospital Universitario Ramón y Cajal ha sido distinguida con una Mención Especial en la Convocatoria 2025 de Experiencias innovadoras eficaces en atención a personas mayores en soledad en el ámbito construcción de vínculos/ecosistemas de apoyo mutuo.

Este proyecto persigue, no solo aliviar el malestar emocional asociado a la soledad, sino también prevenir posibles consecuencias clínicas relacionadas con esta situación. Entre ellas se encuentran:
- el aumento del riesgo cardiovascular
- el deterioro cognitivo
- la depresión
- la posibilidad de reingresos hospitalarios
El reconocimiento recibido pone de manifiesto la creciente relevancia de incorporar factores sociales y emocionales en los procesos asistenciales, especialmente en un escenario marcado por el envejecimiento poblacional y la necesidad de modelos de atención más integrales.
Cómo funciona el modelo de intervención
El sistema implantado por el Hospital Ramón y Cajal, liderado por un equipo experto formado por Enfermería de Continuidad Asistencial (ECA), Trabajo Social y Atención al Paciente, permite que cualquier profesional del Hospital Ramón y Cajal, ante la sospecha de un caso, active el circuito contactando con la Enfermería de Continuidad Asistencial.
Incorpora varias fases orientadas a detectar precozmente situaciones de soledad y facilitar una respuesta adaptada a cada paciente:
- Detección precoz
El programa utiliza una escala de tres ítems durante la atención sanitaria para identificar posibles situaciones de soledad. Esta metodología permite detectar casos que pueden pasar desapercibidos durante la práctica clínica habitual.
- Derivación personalizada
Una vez identificada la situación, la respuesta se adapta a las necesidades detectadas. Cuando la soledad presenta un componente social, interviene el área de Trabajo Social; en situaciones transitorias o puntuales, la coordinación se realiza con Atención al Paciente.
- Continuidad asistencial
La información se registra en la historia clínica para garantizar el seguimiento tras el alta hospitalaria. De este modo, los profesionales de Atención Primaria pueden continuar la intervención dentro del entorno comunitario del paciente.
- Garantía de acceso en condiciones de equidad
El proyecto también busca eliminar barreras asistenciales para personas que viven solas. El objetivo es facilitar que puedan acceder a pruebas o tratamientos que requieren acompañamiento obligatorio por motivos de seguridad.
El factor diferencial de este proyecto es su capacidad para tejer redes tanto dentro como fuera del Hospital Universitario Ramón y Cajal. Así entre sus elementos más innovadores destaca la colaboración de la Asociación de Amigos del Hospital -la AHURYC está formada por personal jubilado-, que aporta su experiencia sanitaria para acompañar a coetáneos.
También son clave las alianzas estratégicas, como el programa “Apóyate en mí” con la Empresa Municipal de Transportes (EMT) para transporte desde el domicilio y con asociaciones que han adaptado su labor de pediatría a la población mayor.
Un avance hacia una atención sanitaria más integrada
El reconocimiento el Hospital Ramón y Cajal Con reafirma su compromiso con una atención humanizada, entendiendo que el acompañamiento social es, en muchos casos, tan vital como el mejor de los fármacos, reflejo una tendencia cada vez más presente en el ámbito sociosanitario: incorporar los determinantes sociales de la salud dentro de la práctica clínica diaria.
Para los profesionales del sector sociosanitario, este tipo de iniciativas evidencia la necesidad de desarrollar modelos asistenciales que integren aspectos médicos, sociales y emocionales, especialmente en la atención a personas mayores y colectivos vulnerables. La soledad deja así de abordarse únicamente como una circunstancia social para convertirse también en un elemento relevante dentro de las estrategias de prevención y continuidad de cuidados.