El Ministerio de Derechos Sociales, Consumo y Agenda 2030 ha elaborado la segunda edición del censo nacional de centros residenciales para personas mayores y personas con discapacidad, un informe del Instituto de Mayores y Servicios Sociales (Imserso) con datos recabados en 2025.
Este censo elaborado por el Imserso ofrece un diagnóstico actualizado del sistema asistencial público y privado, constituyendo la base estratégica para transformar el modelo de cuidados y adaptar las infraestructuras hacia entornos más comunitarios y personalizados. El estudio ofrece información sobre la capacidad, titularidad, fórmulas de gestión y personalización de la atención en el entorno residencial.
Con una destacada tasa de participación del 92,7% (7.319 centros respondieron íntegramente a la consulta), el censo contabiliza un total de 7.893 instalaciones asistenciales en todo el país. Por primera vez, el estudio incorpora las viviendas con apoyo y unidades de convivencia como recurso asistencial, permitiendo construir un mapa cuantitativo y cualitativo más certero para transformar el sistema.

Desglose de la oferta residencial y distribución territorial
Del conjunto total de recursos registrados, el 66,5% se destina a la atención de personas mayores, sumando 4.864 espacios residenciales (4.596 centros de atención tradicional y 268 viviendas supervisadas). Por su parte, los recursos dirigidos a personas con discapacidad representan el 33,5%, alcanzando 2.455 centros (1.319 centros residenciales y 1.136 viviendas integradas en la comunidad).
A nivel territorial, la oferta de centros asistenciales presenta una alta concentración en tres comunidades autónomas: Cataluña encabeza el volumen nacional con el 19,3% de los establecimientos, seguida de Castilla y León (15,2%) y Andalucía (11,2%).
Modelos de titularidad, gestión y tamaño medio
El informe evidencia notables divergencias estructurales entre el ámbito de las personas mayores y el de las personas con discapacidad en cuanto a la titularidad del servicio y sus modelos de explotación económica:
- Centros para personas mayores
La titularidad privada predomina en el 65,8% de las instalaciones frente al 34,2% de titularidad pública. Además, si se atiende a la gestión (directa o indirecta), el ánimo de lucro está presente en el 58,7% de los centros. Sin embargo, en el caso específico de las viviendas para mayores, la titularidad es mayoritariamente pública (67,5%).
- Centros para personas con discapacidad
Presentan un reparto de titularidad más equilibrado entre el sector privado (55,6%) y el público (44,4%). No obstante, la gestión asistencial se apoya masivamente en la iniciativa social sin ánimo de lucro, relegando la gestión con fines lucrativos a un reducido 13,2%.
- Escala y dimensión
El tamaño medio de un centro residencial para personas mayores se sitúa en 75,8 plazas, frente a las 36 plazas de promedio en los centros para discapacidad. En ambos sectores, las macro-residencias (más de 200 plazas) representan un porcentaje minoritario del parque inmobiliario, aunque aglutinan el 13,3% de las plazas en mayores y el 5,7% en discapacidad. En las viviendas supervisadas, la escala media se reduce drásticamente a 2,7 plazas por unidad.
Otro dato interesante es que la cocina propia es la modalidad predominante en todos los centros residenciales de ambos ámbitos, y es la opción mayoritaria de todos los modelos de titularidad y gestión, mientras que el catering presenta un peso minoritario en todos los modelos.
En concreto, en los centros de atención a personas mayores la cocina propia está presente en el 90,1% de los centros a nivel nacional, frente al catering que representa el 9,9%. En el caso de los centros dirigidos a personas con discapacidad, la cocina propia constituye el 67,5% frente al catering externo, que representa el 32,5 %.
El 93,8% de los centros dispone de un plan personal de atención personalizado
El informe recoge algunos indicadores en relación con el modelo de atención centrado en la persona, que, si bien no refleja la manera en cómo cada centro lo lleva a la práctica, arroja el dato de que el 93,8% de los centros declara disponer de un plan personal de atención personalizado.
Además, el 95,2% de los centros declara mantener coordinación con atención primaria y el 89,6% cuenta con un profesional de referencia, esto es, una persona asignada de forma estable a cada residente para coordinar sus apoyos y servir de punto de referencia habitual para la persona residente y su familia.
En referencia a la relación entre los centros y las familias, el 92,9% de los centros declara disponer de mecanismos de implicación de las familias en el proyecto de atención, y el 78,1% declara permitir la presencia física de las familias en el centro.
Otros indicadores relacionados con la autonomía y la capacidad de decisión en la vida cotidiana presentan una implantación más desigual y menos extendida: el 75,3% de los centros dispone de un plan de eliminación de restricciones, mientras que la posibilidad de convivencia con animales de compañía alcanza el 52,3%.
El censo señala como uno de los retos principales la necesidad de seguir avanzando en decisiones individuales y cotidianas, que son expresiones básicas de la autonomía personal, caminando hacia una organización de los centros más ajustada a las preferencias de cada persona.
A este respecto, durante la presentación de este censo, Rosa Martínez, secretaria de Estado de Derechos Sociales, señaló que el modelo al que hay que dirigirse es que la residencia sea un hogar. “Ese modelo hogar se construye con cambios en las infraestructuras, pero también en el día a día, a través de la atención centrada en la persona: personalizar los cuidados y los apoyos, y respetar la capacidad de decisión de cada persona”, indicó.
La secretaria de Estado de Derechos Sociales remarcó que este mapa estadístico constituye una herramienta permanente e indispensable para guiar el cambio de modelo. “No se puede transformar lo que no se conoce. Cambiar el modelo de atención residencial no es una cuestión técnica, es una cuestión de derechos”, afirmó.