El aumento de la esperanza de vida y la presencia simultánea de distintas patologías hacen que muchas personas tomen a diario medicación para la hipertensión, la diabetes, la hipercolesterolemia, el dolor, los trastornos del sueño u otros problemas de salud. Y la combinación de tratamientos puede favorecer mareos, caídas o problemas de memoria, especialmente en personas mayores

De hecho, la polimedicación es un síndrome geriátrico se ha convertido en uno de los retos más relevantes en la atención sanitaria de las personas mayores y de quienes conviven con varias enfermedades crónicas. El 30% de las personas mayores de 65 años consume cinco o más medicamentos crónicos al año, una proporción que alcanza el 45% entre los 85 y los 94 años, según datos del Ministerio de Sanidad.

Geriatricarea- polimedicación
La polimedicación se ha convertido en uno de los retos más relevantes en la atención sanitaria de las personas mayores

El riesgo para la salud aparece cuando existen duplicidades, interacciones, dosis que ya no se ajustan al estado actual del paciente o medicamentos que se mantienen sin una revisión periódica.

En este sentido, Álvaro Sáez, supervisor de enfermería de hospitalización del Hospital Universitario Sanitas Virgen del Mar, advierte que “cuando una persona toma varios fármacos de forma simultánea, el riesgo no depende solo de cada medicamento por separado. También debemos valorar cómo interactúan entre sí y cómo responde el organismo con el paso de los años. A veces, síntomas como el mareo, la debilidad o la confusión tienen más relación con el tratamiento que con la enfermedad de base”.

Por otra parte, uno de los principales problemas es que los efectos adversos pueden pasar desapercibidos. Síntomas como la somnolencia durante el día, la pérdida de apetito, la inestabilidad al caminar, las alteraciones de memoria o las caídas repetidas pueden atribuirse al envejecimiento cuando, en realidad, pueden estar relacionados con combinaciones de fármacos, cambios en la tolerancia o dificultades para seguir correctamente la pauta.

Además, este riesgo aumenta cuando intervienen varios especialistas y no existe una visión completa del tratamiento, o cuando se incorporan medicamentos sin receta, suplementos o productos de herbolario sin comunicarlo al profesional sanitario. Aunque se perciban como inocuos, algunos pueden interferir con tratamientos prescritos o aumentar determinados efectos adversos.

Miriam Piqueras, directora Médica de Sanitas Mayores, recalca que “muchas personas incorporan medicamentos a lo largo de los años, pero pocas revisan si todos siguen siendo necesarios. Revisar el tratamiento no significa retirar por retirar, sino comprobar si cada fármaco mantiene su indicación, si la dosis es adecuada y si existe alguna alternativa más segura para la situación clínica actual”.

Pautas para reducir los riesgos de la polimedicación

Para reducir los riesgos asociados a la polimedicación los especialistas de Sanitas recomiendan una serie de pautas:

  • Mantener un listado actualizado de toda la medicación
    Debe incluir fármacos prescritos, medicamentos sin receta, suplementos y productos de herbolario. Esta información facilita que los profesionales detecten posibles interacciones o duplicidades.
  • Revisar el tratamiento de forma periódica
    La pauta debe adaptarse a la evolución clínica, los cambios de peso, la función renal, la aparición de nuevos síntomas o la retirada de diagnósticos que ya no justifican determinados medicamentos.
  • Evitar cambios por cuenta propia
    Suspender, duplicar o espaciar tomas sin indicación profesional puede descompensar enfermedades crónicas o provocar efectos no deseados.
  • Consultar ante síntomas nuevos o cambios funcionales
    Mareos, caídas, confusión, somnolencia excesiva, pérdida de apetito o variaciones bruscas de tensión deben valorarse también desde el punto de vista farmacológico.
  • Centralizar la información cuando intervienen varios profesionales
    Compartir informes, recetas y cambios recientes ayuda a comprobar que no se están tomando medicamentos con el mismo principio activo o con efectos similares.

La polimedicación no implica necesariamente un mal tratamiento, pero sí exige seguimiento. En personas mayores, una revisión adecuada, ya sea de manera presencial o a través de videoconsulta, puede ayudar a prevenir complicaciones, reducir ingresos evitables y preservar la autonomía durante más tiempo.