La vejiga hiperactiva es un trastorno urinario puede alterar significativamente la calidad de vida de quienes la padecen, ya que afecta al descanso nocturno, limita la actividad social, laboral y familiar, genera ansiedad, inseguridad y miedo a sufrir escapes de orina, e incluso puede favorecer situaciones de aislamiento social.
La vejiga hiperactiva no debe considerarse “una consecuencia inevitable del envejecimiento”, tal y como señaló el Dr. Higinio Flores, médico de la Unidad de Residencias del Distrito Sanitario Málaga-Guadalhorce y miembro del Grupo de Trabajo de Patología Nefrourológica de la Sociedad Española de Médicos Generales y de Familia (SEMG), en el III Congreso de Incontinencia Urinaria y Fecal de la Asociación de la Incontinencia (ASIA) celebrado recientemente en Granada.

El doctor Flores advirtió que “muchas personas retrasan la consulta con su médico durante años por vergüenza o porque creen que no existe una solución eficaz para sus síntomas”. Sin embargo, “en la actualidad existen herramientas diagnósticas y terapéuticas que permiten mejorar significativamente la calidad de vida de estos pacientes”, indica el experto de la SEMG.
Además de afectar a la calidad de vida, cuando se asocia a incontinencia urinaria, la vejiga hiperactiva aumenta el riesgo de infecciones urinarias, trastornos del sueño, depresión y caídas, especialmente en las personas mayores. De hecho, en un contexto de envejecimiento progresivo de la población, la incontinencia urinaria constituye un importante reto de Salud Pública.
En este sentido, la Dra. Judith Lleberia, médico especialista en el servicio de ginecología del Hospital Clínic de Barcelona, recalcó que “la vejiga hiperactiva, según la Asociación Española de Urología, afecta entre el 6% y el 10% de las mujeres de 25 a 60 años, y después de esta edad la situación empeora, lo que implica que muchas personas vean mermada su calidad de vida”.
Identificación precoz y adherencia al tratamiento
Los especialistas que se dieron cita en el III Congreso de Incontinencia Urinaria y Fecal de la Asociación de la Incontinencia (ASIA) coincidieron en la necesidad de identificar precozmente esta enfermedad que, con frecuencia, permanece oculta porque la mayoría de los pacientes normalizan sus síntomas o sienten pudor al exponerlos.
Es importante también mantener una adecuada adherencia al tratamiento. “La pauta terapéutica consigue que el sistema nervioso que regula el ciclo miccional funcione mejor y las medidas no farmacológicas, sobre todo la reeducación vesical, sean más efectivas”, apunta la Dra. Lleberia.
La ginecóloga recalcó también que “es esencial que las personas con vejiga hiperactiva sepan qué va a suceder mientras siguen el tratamiento, se sientan acompañadas y reciban una información clara desde el principio”.
Asimismo, el Dr. Flores incidió en que “el aumento de la cronicidad y de la complejidad clínica de muchos pacientes exige una atención cada vez más coordinada y personalizada, así como impulsar una comunicación fluida y bidireccional con todos los profesionales sanitarios implicados”.
La Atención Primaria supone la puerta de entrada al sistema sanitario y desempeña un papel esencial en la detección precoz, el diagnóstico inicial, la educación sanitaria y el seguimiento longitudinal de las personas con vejiga hiperactiva.