Recibir prestaciones del Sistema para la Autonomía y Atención a la Dependencia (SAAD) aumenta la probabilidad de supervivencia entre 2,6 y 3 puntos porcentuales, reduce los síntomas depresivos en torno a 1 punto porcentual y eleva la satisfacción vital entre 0,24 y 0,50 puntos en una escala de 0 a 10, tal y como revela un análisis de la Fundación de Estudios de Economía Aplicada (FEDEA).

Este estudio ha evaluado por primera vez con métodos causales el efecto del SAAD sobre la salud, el bienestar y la supervivencia de las personas en situación de dependencia entre 2004 y 2022.

Traducido a la métrica que utilizan los sistemas sanitarios para decidir qué financian, el coste de cada año de vida ajustado por calidad (AVAC) ganado es de 6.187 euros para la prestación económica de cuidados en el entorno familiar y 9.228 euros para la ayuda a domicilio, muy por debajo del umbral de referencia de 30.000 euros que se aplica en España al gasto sanitario.

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Este estudio evalúa el efecto del SAAD sobre la salud, el bienestar y la supervivencia de las personas en situación de dependencia


Entre las principales conclusiones del estudio ‘Returns to Caring? Health and Wellbeing Effects of Subsidized Long-Term Care’ de FEDEA destacan:

  • Más años de vida
    La supervivencia aumenta 3 puntos porcentuales entre quienes reciben la prestación económica de cuidados y 2,6 puntos entre quienes reciben ayuda a domicilio. El efecto se concentra en los colectivos más vulnerables: 5,6 puntos en mayores de 80 años y 4,6 puntos en mujeres.
  • Menos soledad y menos depresión
    La soledad se reduce 0,61 puntos con la prestación económica y 0,52 con la ayuda a domicilio; la probabilidad de presentar síntomas depresivos cae 1 y 0,8 puntos porcentuales, respectivamente. Entre quienes viven solos, la soledad cae 0,76 puntos y la satisfacción vital sube 1,16 puntos.
  • Mejor vida cotidiana
    Los beneficiarios mejoran su alimentación (más consumo diario de lácteos, fruta, verdura y proteína), recuperan fuerza de prensión —un predictor consolidado de mortalidad— y sufren menos fracturas de cadera. También aumenta de forma marcada la sensación de control sobre la propia vida.
  • Prestaciones y servicios no son sustitutivos
    La prestación económica es más eficaz en supervivencia y salud mental; la ayuda a domicilio duplica la ganancia en satisfacción vital (0,50 frente a 0,24 puntos). Cada instrumento opera por un canal distinto, lo que aconseja una cartera mixta y no la sustitución de uno por otro.

El gasto en dependencia es una inversión en salud

Tal y como señalan desde FEDEA, la dependencia es una inversión en salud, y debe evaluarse como tal. El gasto en dependencia se ha discutido en España casi siempre en clave de coste presupuestario y de sostenibilidad.

Los resultados muestran que produce salud medible —años de vida, salud mental, calidad de vida— a un precio que ningún gestor sanitario rechazaría: un euro adicional por beneficiario y año genera 0,0029 AVAC con la prestación económica y 0,0020 con la ayuda a domicilio, equivalentes a 1,09 y 0,73 días de vida saludable. Con costes de entre 6.000 y 9.200 euros por AVAC, ambos instrumentos son más coste-efectivos que numerosas prestaciones financiadas hoy por el Sistema Nacional de Salud.

La conclusión operativa es directa: las decisiones de financiación del SAAD deberían someterse a los mismos criterios de coste-efectividad que las sanitarias, e incorporar de forma rutinaria indicadores de soledad, depresión y satisfacción vital —hoy ausentes del seguimiento oficial— junto a los de valoración funcional.

Blindar la financiación del SAAD frente a los ciclos económico

Otra de las conclusiones de este estudio de FEDEA es que recortar en dependencia tiene un coste directo en salud y en vidas. Los ajustes de 2012 —Real Decreto-ley 20/2012, con reducción del 15% en las prestaciones económicas, supresión de las cotizaciones de las cuidadoras no profesionales, recorte de horas de ayuda a domicilio y copagos de hasta el 90 %— supusieron un ahorro presupuestario de 2.278 millones de euros entre 2012 y 2014.

El estudio estima que ese ajuste revirtió parte de las mejoras logradas: entre 2012 y 2017 aumentaron la soledad y los síntomas depresivos y se redujeron la satisfacción vital y la supervivencia respecto al escenario contrafactual sin recortes. El gasto español se estancó en torno al 0,7% del PIB, frente al 1,6% de media en la UE.

La lección es que los recortes procíclicos en dependencia no son un ahorro neto: trasladan el coste a la salud de las personas dependientes y, previsiblemente, al propio sistema sanitario. Blindar la financiación del SAAD frente a los ciclos económicos es, en términos de eficiencia, tan importante como su nivel.

El trabajo, firmado por Joan Costa-Font (London School of Economics, CESIfo e IZA), Sergi Jiménez-Martín (Universitat Pompeu Fabra, Barcelona School of Economics y Fedea) y Cristina Vilaplana-Prieto (Universidad de Murcia), aprovecha el despliegue escalonado del SAAD desde 2007 —y su desigual implantación territorial— como experimento natural para identificar efectos causales, algo que hasta ahora la literatura internacional apenas había logrado.

Pueden descargar aquí al estudio ‘Returns to Caring? Health and Wellbeing Effects of Subsidized Long-Term Care‘ de FEDEA.