Una actividad intergeneracional convierte el agua y el trabajo en equipo en herramientas de bienestar para las personas mayores. Así son las Savia Olimpiadas, unas jornadas que no solo promueven la actividad física, sino también la participación, la autonomía y los vínculos afectivos.
En la piscina del centro residencial Savia Orihuela, los aplausos se mezclan con el sonido del agua. Hay familiares que animan desde la orilla, nietos que celebran cada acierto y personas usuarias dispuestas a afrontar un nuevo reto. Unas afinan la puntería con pistolas de agua; otras tratan de atrapar un limón entre el hielo o se preparan para recorrer la piscina con las ayudas que necesitan. Aquí, más que competir, lo importante es compartir.

Así se viven las Savia Olimpiadas, una jornada acuática e intergeneracional en la que personas usuarias, trabajadores y familias disfrutan del movimiento, la convivencia y la emoción de formar parte de un equipo. La actividad está adaptada a diferentes capacidades e incluye a personas con movilidad reducida, demostrando que siempre es posible encontrar una forma de participar.
La presencia de las familias aporta un significado especial a la jornada. El agua se convierte en un punto de encuentro entre generaciones, un espacio en el que acompañarse, animarse y crear nuevos recuerdos juntos. Los nietos descubren a sus abuelos en un entorno diferente, mientras las personas mayores comparten con ellos sus logros, su entusiasmo y sus ganas de seguir viviendo experiencias.
Este tipo de jornadas no solo promueven la actividad física, sino también la participación, la autonomía y los vínculos afectivos. Así lo destacan desde Savia: “En estas olimpiadas, las personas usuarias no se limitan a participar. Algunas forman parte del jurado, valoran las pruebas y entregan los reconocimientos, mientras que otras colaboran en la organización. Compartir la jornada con sus nietos y familias refuerza, además, su papel protagonista y convierte cada logro en una emoción compartida”.
Los equipos participan en pruebas de natación adaptada, pelota acuática, puntería y habilidad. Cada ejercicio tiene sus propias normas, pero todos persiguen el mismo objetivo: mantener el cuerpo activo, estimular la coordinación y reforzar la confianza. La participación de familiares añade a cada prueba una dimensión distinta, marcada por el apoyo, la complicidad y el compañerismo.
El ambiente invita a dejar a un lado la rutina. La piscina se llena de tonos azules y turquesas, flotadores, redes y música. Incluso el descanso forma parte de la experiencia: personas usuarias, profesionales y familias comparten limonada, conversaciones y anécdotas en un pequeño puesto de bebidas.
Al finalizar, los premios reconocen al equipo ganador, pero también el compañerismo, la actitud y el espíritu olímpico. Porque las victorias más importantes no siempre aparecen en el marcador. A veces están en atreverse a entrar en el agua, en intentar un movimiento que parecía difícil o en ver cómo un nieto celebra cada avance como si fuera una medalla.


Las actividades están adaptadas a diferentes capacidades e incluyen a personas con movilidad reducida
Las Savia Olimpiadas forman parte del modelo de atención centrado en la persona de Savia Residencias, basado en situar a cada usuario en el centro de su propio bienestar. Talleres creativos, encuentros intergeneracionales, actividades culturales, estimulación cognitiva y propuestas deportivas conforman una programación dinámica que reconoce las preferencias, capacidades e historias de vida de las personas usuarias de los centros residenciales.
Actualmente, Savia cuenta con 22 centros en las provincias de Castellón, Valencia y Alicante, con más de 2.600 plazas residenciales y más de 1.500 profesionales, articulándose como un eje esencial de los servicios sociales en la región, representando el 10%, aproximadamente, de todas las plazas residenciales (de titularidad pública o privada) existentes. Savia es el principal operador del sector en la Comunidad Valenciana y está entre los 12 principales grupos de España.