En España, un 64% de las personas con Enfermedad de Alzheimer en estadios graves está diagnosticada, porcentaje que disminuye a solo un 20% en el caso de estadios leves. Este infradiagnóstico es debido a que gran parte de la población considera los primeros síntomas de la enfermedad como una consecuencia normal del envejecimiento, tal y como advierten desde la Fundación Alzheimer España (FAE).

Tal y como indica el Dr. David Pérez, jefe de Servicio de Neurología del Hospital Universitario 12 de Octubre de Madrid y patrono de la Fundación Alzheimer España (FAE), “los primeros signos de la Enfermedad de Alzheimer pueden ser detectados hasta una década antes de su diagnóstico”, señalando que “en ese momento ya aparecen sentimientos depresivos, apatía, cambios en sus rutinas o problemas de memoria en el paciente; y seis años antes ya se aprecian dificultades para realizar algunas tareas complejas, como usar el transporte público, administrar dinero o seguir un tratamiento médico de forma correcta”.

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Es fundamental detectar y diagnosticar el Alzheimer lo antes posible para que los tratamientos disponibles retrasen el deterioro cognitivo

Además, en las primeras etapas de la enfermedad empiezan a aparecer los olvidos de hechos recientes, como “con quién quedé ayer”, “qué he comido en el almuerzo” o “quién me llamó ayer por teléfono”. La repetición frecuente de las mismas preguntas –a pesar de recibir respuesta–, la colocación de cosas en lugares equivocados, la dificultad constante en recordar el nombre de objetos usuales y la complicación en realizar actividades sencillas y familiares –como no poder abrir la puerta con la llave o no conseguir hacer una llamada telefónica–, son otros de los principales signos de aviso.

“Es fundamental detectar la enfermedad y diagnosticarla lo antes posible para que los tratamientos disponibles –farmacológicos y especialmente no farmacológicos– retrasen el deterioro cognitivo e incrementen la calidad de vida del paciente y de su familia”, advierte el Dr. David Pérez.

Actividades físicas e intelectuales pueden ayudar a prevenir el deterioro cognitivo

Además de las recientes investigaciones farmacológicas sobre el Alzheimer, existen evidencias sobre cómo diversas actividades físicas e intelectuales pueden ayudar a prevenir el deterioro cognitivo e incluso la propia enfermedad.

“Un plan de ejercicio físico regular, el control de los factores de riesgo vascular, especialmente la hipertensión y la diabetes, una dieta equilibrada, rica en aceite de oliva y de pescado fresco, y mantener un estilo de vida con estimulación cognitiva son elementos clave para reducir la incidencia de estas enfermedades. Además, sabemos que este tipo de cambios en los hábitos de vida son más eficaces cuanto antes se inicien, especialmente en el adulto joven o en edades medias de la vida. De hecho, la obesidad en la mediana edad, en particular, se ha identificado como un factor de riesgo de demencia futura”, advierte el patronato científico de la FAE.

En España, una de cada seis personas mayores de 65 años (un 16,7%) y casi un tercio de los mayores de 85 años (un 27,7%) padecen Alzheimer. Aproximadamente 600.000 pacientes que podrían ascender hasta un millón en el año 2050. Un año en el que se espera que esta enfermedad afecte a 115 millones de personas en todo el mundo, ya que cada siete segundos una persona desarrolla Alzheimer.

FAE: 30 años ayudando a las personas con Alzheimer y sus familias

Este año, la Fundación Alzheimer España cumple 30 años al servicio de las personas con Alzheimer y de sus familias, luchando por conseguir un diagnóstico precoz, por dar visibilidad a esta enfermedad y por evitar la exclusión social del enfermo y de su cuidador, incluso a veces en el ámbito de su propia familia.

En este sentido, Micheline Antoine Selmès, presidenta de la Fundación Alzheimer España, recalca que “queremos insistir en la importancia del diagnóstico precoz para ayudar a las familias a entender qué está pasando, a planificar las terapias no farmacológicas y a recomendarles un estilo de vida adecuado. Herramientas útiles para retrasar el empeoramiento cognitivo”.

Y para conseguir cada vez con más frecuencia un diagnóstico precoz de esta enfermedad y abordar así la problemática de las demencias desde sus inicios, la Fundación Alzheimer España tiene implementado el servicio de evaluación neuropsicológica, dirigido a aquellas personas con pérdidas de memoria, despistes cada vez más frecuentes, cambios en la personalidad y el estado de ánimo, etc.

“Se trata de un servicio -realizado por un neuropsicólogo de la Fundación- de apoyo al diagnóstico que es de gran utilidad para asignar un valor cualitativo y cuantitativo al funcionamiento cognitivo, a través de un conjunto de tareas que el paciente debe intentar ejecutar con el mayor grado de eficacia posible. Sus resultados sirven como apoyo para dar la voz de alarma y poder recomendar a la persona que acuda cuanto antes al neurólogo, que será quien dé el diagnóstico definitivo”, señala la presidenta de la FAE.