Un artículo de Tunstall

La teleasistencia es un servicio clave a la hora de prevenir y detectar cualquier situación de fragilidad en cuanto a la salud mental de las personas mayores, ya que es la puerta de entrada a la cartera de los servicios sociales y la prestación con mayor cobertura entre este colectivo.

Así pues, los servicios de teleasistencia buscan incidir de forma preventiva en la salud mental de las personas mayores, incluso antes de que exista cualquier tipo de problema o riesgo. Un buen ejemplo de ello es la implementación de las campañas de envejecimiento activo, en las que se ofrecen recomendaciones sobre hábitos saludables que contribuyen a reducir riesgos y a mejorar la calidad de vida de las personas.

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La teleasistencia es una herramienta clave a la hora de prevenir, detectar e intervenir sobre los problemas de salud mental de las personas mayores

Por otro lado, siendo conscientes de la importancia de la detección de cualquier señal de alarma relacionada con la salud mental, en Tunstall hemos impulsado la profesionalización de nuestros servicios de teleasistencia en esta materia a través de la formación especializada a nuestros/as profesionales de atención directa, los cuales actúan como detectores de este tipo de señales.

Cabe destacar que esta formación especializada no solo abarca a los y las profesionales de intervención domiciliaria, que son los que tienen un contacto más directo con las personas usuarias, sino también al personal teleoperador de los centros de atención y hasta al personal técnico.

Gracias a esta detección precoz, los servicios de teleasistencia de Tunstall pueden derivar cada caso a personal más especializado y proponer intervenciones específicas para cada uno de ellos tras una evaluación individual. Algunas de estas intervenciones son seguimientos más especializados desde el servicio, la provisión de figuras de referencia que ofrecen un espacio de desahogo a las personas que lo necesitan, el asesoramiento sobre grupos de apoyo existentes, o la inclusión en actividades dinámicas con personas del servicio, entre otras.

Con tal de afinar al máximo esta detección temprana y la formación del equipo de profesionales, desde los servicios de teleasistencia se pone especial atención en aquellas situaciones que pueden afectar a la salud mental de las personas mayores, como el duelo complejo (se caracteriza por tener más de un año de duración y provocar efectos negativos como la falta de metas, la dificultad en aceptar la realidad de la muerte, trastornos en el estado de ánimo persistentes, entre otros), la soledad no deseada, o problemas de salud, familiares o económicos que puedan perjudicar la salud mental.

Cualquiera de estas casuísticas, y en especial la soledad no deseada, suponen un gravísimo riesgo para la salud mental de las personas, generando situaciones sobrevenidas de ansiedad, depresión, trastornos de la alimentación o del sueño e, incluso, se ha encontrado que tiene relación con el desarrollo de deterioro cognitivo.

En este sentido, desde el servicio se realizan diferentes intervenciones dirigidas a combatir la soledad no deseada en las personas mayores. Dichas intervenciones están fundamentalmente centradas en que las personas usuarias dispongan de un entorno de relaciones sociales que las ayuden a construir metas vitales o disfrutar de antiguos o nuevos hobbies, por ejemplo. Y, para ello, aparte de asesorar sobre los recursos o las actividades que ya se llevan a cabo en la cercanía de las personas usuarias o que tienen que ver con sus intereses, desde el propio servicio se crean también grupos de dinamización para tratar de generar sinergias entre ellas que les permitan construir relaciones sólidas y duraderas en el tiempo.

Debido a la naturaleza colaborativa de la teleasistencia, los servicios de Tunstall también cooperan con entidades de voluntariado para ofrecer acompañamientos domiciliarios a las personas que más lo necesitan.

En resumen, la teleasistencia es una herramienta clave a la hora de prevenir, detectar e intervenir sobre los problemas de salud mental de las personas mayores. Es también un agente clave en la derivación de los casos a servicios más especializados, los cuales pueden contar luego con el mismo servicio para llevar a cabo un seguimiento y coordinar la intervención más adecuada.