Uno de los aspectos más determinantes del Alzheimer radica en la cronicidad asintomática del proceso. Las alteraciones patológicas (la acumulación de amiloide y tau) comienzan a producirse en el cerebro entre 10 y 20 años antes de que aparezca la primera manifestación clínica o fallo de memoria visible, tal y como indica el Doctor Juan García Caldentey, especialista de Neurología del Hospital Quirónsalud Palmaplanas.

El Alzheimer representa la causa más frecuente de demencia, siendo responsable de entre el 60% y el 70% de todos los casos diagnosticados. El doctor Juan García Caldentey, que cuenta con una amplia trayectoria de excelencia y especialización en patologías neurodegenerativas, señala que la enfermedad se desencadena por el depósito anómalo de dos proteínas mal plegadas en el tejido cerebral:

  1. Beta-amiloide
    Proteína que se acumula en el espacio extracelular, formando placas seniles entre las neuronas.
  2. Tau
    Proteína que se altera internamente, generando ovillos neurofibrilares dentro de la propia estructura neuronal.

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El Dr. García Caldentey subraya la importancia de atender a las primeras señales de alerta ante el Alzheimer


Esta acumulación progresiva provoca la desconexión paulatina de las redes cerebrales y culmina en la destrucción sistemática de las neuronas. La degeneración suele iniciarse en las regiones temporales y mediales del cerebro —responsables del procesamiento de la memoria— para extenderse posteriormente al resto de la corteza cerebral, advierte el especialista de Neurología del Hospital Quirónsalud Palmaplanas.

Estas acumulaciones comienzan a producirse en el cerebro entre 10 y 20 años antes de que aparezca la primera manifestación clínica o fallo de memoria visible. El síntoma inicial más característico y habitual es la pérdida de memoria reciente.

Durante las primeras etapas, el paciente suele presentar:

  • Olvido recurrente de conversaciones, eventos o citas de fechas próximas.
  • Repetición constante de las mismas preguntas o comentarios.
  • Extravío frecuente de objetos cotidianos.
  • Dificultad marcada para procesar y retener nueva información.

A diferencia de la memoria a corto plazo, el especialista destaca que los recuerdos antiguos y la memoria retrógrada se mantienen preservados durante las fases iniciales, lo que en ocasiones puede llevar a las familias a minusvalorar las fallas iniciales del paciente.

A medida que el daño neuronal avanza desde los centros de la memoria hacia otras áreas cerebrales, los síntomas se diversifican y agravan, afectando de forma global a la conducta, el lenguaje, la orientación y la capacidad motora.

Dado que todavía no existe un tratamiento curativo, las estrategias terapéuticas se centran en retrasar o ralentizar el deterioro, una vez que se detectan los primeros síntomas. Así, desde el punto de vista neurológico, esta información permite al especialista avanzarse y ofrecer al paciente múltiples estrategias terapéuticas para ralentizar el progreso de la enfermedad que generalmente cursa con una fase inicial preclínica, posteriormente aparece una fase sintomática precoz en la que ya se acusa un cierto deterioro cognitivo ligero y finalmente la fase de demencia.

Por todo ello, el Dr. García Caldentey subraya la importancia de atender a las primeras señales de alerta y acudir a valoración neurológica especializada ante cualquier sospecha de deterioro cognitivo.