La capacidad de la inteligencia artificial para analizar de forma masiva datos genéticos, epidemiológicos e inmunológicos permite agilizar el diseño de fármacos, anticipar brotes gripales y optimizar la protección de colectivos especialmente vulnerables, como las personas mayores.
La inteligencia artificial (IA) se perfila como un pilar estratégico para fortalecer la prevención y respuesta frente a enfermedades infecciosas respiratorias como la gripe. Su integración en salud pública permite agilizar el análisis de grandes volúmenes de datos en tiempo real, desde la fase previa de laboratorio hasta el diseño de campañas de vacunación dirigidas.

Aceleración del desarrollo de vacunas y precisión inmunológica
El análisis acelerado de secuencias genéticas de virus e información epidemiológica permite a los investigadores identificar dianas vacunales con mayor probabilidad de éxito, acortando tiempos críticos de investigación.
En el ámbito asistencial, esta tecnología facilita el diseño de estrategias preventivas más precisas para colectivos vulnerables, como las personas mayores, embarazadas, bebés prematuros o pacientes con patologías crónicas. Así, la IA permite:
- Establecer estrategias adaptadas
Permite evaluar qué tipo de vacuna, pauta e intervalo ofrecen el mayor grado de protección según el perfil poblacional. - Detectar botes de forma anticipada
Integra alertas procedentes de consultas de atención primaria, ingresos hospitalarios, absentismo y circulación viral para actuar antes del pico epidémico. - Optimizar las campañas
Identifica zonas con menores coberturas de vacunación o baja adherencia para realizar intervenciones informativas segmentadas.
La IA como apoyo al criterio científico
Tal y como señala el doctor Ignacio Salamanca, coordinador médico de la Unidad de Investigación del Grupo IHP, miembro del comité de expertos del Plan estratégico de vacunación de Andalucía (ANDAVAC), “la inteligencia artificial ya está ayudando al desarrollo de vacunas desde hace años. Permite analizar secuencias genéticas de virus, bases de datos epidemiológicas o información inmunológica para identificar posibles dianas vacunales y priorizar aquellos candidatos con mayor probabilidad de éxito”.
“La IA puede ayudarnos a comprender mejor qué vacuna, qué pauta y en qué momento pueden ofrecer la mejor protección para cada grupo de población”, indica el experto.
Por otra parte, “anticiparse significa poder proteger mejor. Disponer de información temprana sobre la actividad gripal permite reforzar la vacunación, preparar los circuitos asistenciales, ajustar recursos sanitarios y proteger especialmente a las personas más vulnerables antes de que el sistema sanitario se vea sobrepasado”, recalca el el doctor Salamanca.
Además, “puede ayudarnos a pasar de campañas generalistas a estrategias de comunicación más segmentadas, orientadas a resolver las dudas reales de las familias y favorecer una mejor concienciación sobre la importancia de la vacunación”.
“Las decisiones deben seguir basándose en la evidencia científica y la clave estará en combinar inteligencia artificial, vigilancia epidemiológica, investigación y experiencia clínica para fortalecer la confianza en la vacunación y mejorar la prevención de enfermedades infecciosas”, concluye el experto de la Unidad de Investigación del Grupo IHP.
Como señalan desde CSL Seqirus, uno de los mayores proveedores mundiales de vacunas frente a la gripe, los algoritmos deben constituir siempre una herramienta de apoyo a la decisión médica y de salud pública, sujeta a criterios de calidad de datos, seguridad, privacidad de los pacientes y equidad en el acceso a las coberturas vacunales.