Controla el riesgo microbiológico de la ropa que regresa de la lavandería a cada residente es una cuestión clave en los protocolos sanitarios de las residencias de personas mayores. Recoger prendas, lavarlas y devolverlas implica un recorrido que debe estar organizado para preservar su higiene.
Consciente de ello, el sistema RABC de la UNE-EN 14065 que proporciona la firma Bubble Texcare protege de las prendas de vestir a los residentes. La aplicación del sistema RABC (Análisis de Riesgos y Control de la Biocontaminación) permite identificar peligros microbiológicos, establecer medidas y comprobar el funcionamiento del proceso. La UNE-EN 14065 sitúa el control en la organización del trabajo y en su verificación: y es que el aspecto cuidado de una prenda, por sí solo, no informa sobre su calidad microbiológica.
Los textiles albergan microorganismos que si la manipulación o el tratamiento fallan pueden transmitirse, algo especialmente peligroso en el caso de las personas mayores, que son más vulnerables a las infecciones.
Para evitarlo es fundamental garantizar la separación entre ropa sucia y limpia, el correcto mantenimiento de los equipos y utilizar los procedimientos de lavado adecuados. Esta atención forma parte del cuidado.

El lavado es una etapa de una cadena de protección
Bubble Texcare es una compañía especializada en la externalización del lavado de la ropa de vestir de personas residentes en centros de mayores y de personas con discapacidad. Su sistema RABC está certificado por Bureau Veritas conforme a la Norma UNE-EN 14065.
En su Unidad de Producción, la barrera sanitaria mantiene separados los circuitos sucio y limpio. Los programas combinan de manera controlada tiempo, temperatura, acción química y acción mecánica. Todo ello son sistemas de lavado que respetar las fibras y características de las prendas personales de los residentes y con biocontroles externos aportan verificación microbiológica del proceso.
Al salir de la lavadora comienza otra exigencia: conservar lo conseguido. La manipulación, el empaquetado individual y el transporte cerrado deben proteger la ropa limpia frente a la recontaminación. Esa continuidad requiere también procedimientos coordinados con el centro para recoger, recibir y repartir las prendas hasta la habitación.
El modelo de lavandería aséptica externalizada desarrollado por Bubble Texcare introduce una diferencia clave frente a los sistemas tradicionales: la total separación entre los circuitos de ropa sucia y ropa limpia.
El RABC de la UNE-EN 14065 permite controlar el recorrido completo y actuar sobre sus puntos de riesgo. Y la dirección del centro puede convertir esa mirada en una exigencia concreta al proveedor: explicar y demostrar cómo se mantiene el control en cada etapa.
Bubble Texcare utiliza para la ropa procedente de residencias de mayores los mismos procesos y procedimientos de control de la biocontaminación que aplica a los textiles de quirófano que trata. La comparación expresa el rigor de lavandería que propone para personas vulnerable, el mismo que para la ropa de quirófano.

La ropa personal, un factor real de riesgo infeccioso
Tal y como afirma el Dr. Pierre Parneix, médico de Salud Pública e Higiene Hospitalaria vinculado al CHU de Burdeos, «la ropa en general y, por tanto, la ropa personal de los residentes en particular es, entre otros y sin pretender ser el principal, un factor real de riesgo infeccioso. Como tal, no debe descuidarse y debe gestionarse con seriedad».
Y es que para una persona de edad avanzada, una infección puede romper un equilibrio cotidiano que cuesta mantener. El malestar puede dificultar levantarse, vestirse o participar en actividades. Si necesita más ayuda, tratamiento o atención hospitalaria, la experiencia puede traer cansancio, preocupación y separación de su entorno habitual. Cada caso es diferente; las consecuencias pueden ir mucho más allá del síntoma inicial.
Prevenir una infección puede evitar la necesidad de antibióticos cuando estén indicados, una derivación hospitalaria y la interrupción de rutinas que aportan seguridad. También puede ahorrar incertidumbre a la familia y preservar la estabilidad del cuidado.
La entrega de ropa precintada y protegida hace visible una parte del proceso. El paquete debe conservarse y manejarse correctamente hasta su devolución: la doble o triple protección higiénica tiene sentido cuando acompaña a la prenda hasta la persona.
Externalizar con una lavandería certificada como Bubble supone una medida activa de prevención sanitaria. RABC y UNE-EN 14065 ofrecen un marco para controlar una posible vía de transmisión y contribuir a proteger la salud.
La próxima evaluación del servicio puede comenzar ahí: en el circuito que conecta la habitación con la lavandería y de nuevo con la habitación. Exigir que ese recorrido esté controlado ayuda a preservar algo esencial para el residente: vivir su día con confianza, bienestar y el mayor grado posible de autonomía.