Las personas que sufren una gran limitación en su capacidad de movimiento y han de pasar mucho tiempo en silla de ruedas corren el riesgo de desarrollar úlceras por presión. Los especialistas del Hospital Nacional de Parapléjicos de Toledo abordan en este interesante artículo la importancia de la correcta elección del cojín para prevenir esta patología.

Ni todas las personas ni todas las nalgas o glúteos son iguales. Es cierto que, como los gustos, cada uno tiene el suyo. Por esta razón, cuando un paciente se sienta en una silla de ruedas sobre un cojín, la presión en la interfaz usuario-cojín dependerá de varios factores, unos tienen que ver con las características propias del usuario y otras con las del cojín. Además, una correcta adaptación entre el usuario y el equipo de sedestación también puede influir.
Hay diferentes variables a considerar desde el punto de vista del usuario, como son el peso, el tamaño y forma de muslos y glúteos, el nivel de la lesión, la presencia de escoliosis y/oasimetría pélvica, la distribución y grosor de los tejidos blandos que rodean y protegen las prominencias óseas y que a mayor atrofia de las partes blandas más prominentes son las zonas óseas, el posicionamiento y el equilibrio durante la sedestación.

Geriatricarea cojín úlceras por presión
No existe un único cojín antiescaras que sirva para todos los usuarios

Del mismo modo, en relación con el cojín hay que considerar el tamaño, la forma, el material de construcción, así como la presión de inflado en los cojines de aire.
Conscientes de este hecho, el Hospital Nacional de Parapléjicos de Toledo cuenta con un sistema de análisis de la distribución de presiones en sedestación, que ha realizado ya más de 780 informes, un número considerable que servirá en un futuro para realizar un estudio de gran valor científico y estadístico. Toda esta información acumulada sirve en todo caso para argumentar las siguientes ideas:

· La elección del cojín más adecuado para cada usuario es crucial a la hora de prevenir la UPPs.

· No existe un único cojín antiescaras que sirva para todos los usuarios.

Es importante que los pacientes se sienten en cojines adecuados para evitar el desarrollo de escaras. Un cojín mal adaptado, mantenido o prescrito ayuda a desarrollar una úlcera por presión.
La diferente presión de inflado de un cojín de aire influye no sólo en la distribución de presiones en la interfaz usuario-cojín, si no en el grado de presión sobre las prominencias óseas. Esta presión de inflado óptima ha de ser establecida inicialmente con unos sistemas de medición objetivos y no de forma empírica.
Cuanto menor sea el área de contacto, menor capacidad de redistribuir la presión, y una correcta presión de inflado aumenta la superficie de contacto y disminuye la presión en prominencias óseas.
El peso asimétrico o irregular sobre la pelvis, aumenta la exposición de las prominencias óseas a la presión, por lo que es fundamental un correcto posicionamiento.
El mantenimiento de una presión constante favorece el desarrollo de una escara, por tanto, además de utilizar un cojín antiescaras son fundamentales las técnicas de alivio de presión y la modificación del peso.
Evitar los cojines en forma de herradura o donuts ya que no reparten la presión que ejerce el peso del cuerpo, producen un efecto compresor, edema, congestión e isquemia, favoreciendo el desarrollo de escaras.
Existen diferentes equipos disponibles en el mercado. Cada uno de ellos presenta unas características determinadas que le proporcionan un comportamiento diferenciado y unas indicaciones específicas según la superficie por medir, hasta el punto de encontrar diferencias en los valores de presión en un mismo paciente con el mismo cojín según el dispositivo de medida empleado.
En definitiva, se recomienda la realización de un análisis de la distribución de presiones en sedestación ya que no sólo nos ayudará a identificar y cuantificar de forma objetiva la presión que existe en las zonas de riesgo de padecer una escara, si no que nos ayudará a elegir de forma objetiva el cojín más adecuado para cada paciente.
Por todo ello, sería recomendable en los cojines de aire determinar la presión de inflado que proporcione los mejores resultados en la distribución de presiones y, una vez establecidos esos valores, que el usuario pueda disponer de un manómetro «en condiciones» (algo difícil) para comprobar en su domicilio que, en todo momento, se ajusta a los valores recomendados, por ese motivo es fundamental utilizar la palpación manual y la observación, para comprobar el nivel óptimo en el interfaz paciente-cojín.
Debemos lograr la mejor posición posible en sedestación de forma que proporcione una protección adecuada contra la presión y por último, recordar que son necesarios los cambios de peso y las técnicas de alivio de presión para evitar el desarrollo de una escara.
Para más información: www.infomedula.org