El proyecto intergeneracional “Manos que rompen el silencio” de la residencia ORPEA Estremera ha sido galardonado con el Premio Educadores otorgado por la Consejería de  Familia, Juventud y Asuntos Sociales de la Comunidad de Madrid.

“Manos que rompen el silencio” es una iniciativa de la residencia ORPEA Estremera que consiste en el aprendizaje de las nociones básicas de la lengua de signos por parte de los mayores para que posteriormente se la enseñen a grupos de niños.

Residencia Orpea Mayores y niños
Las dificultades de comunicación que supone la afasia pueden conllevar el aislamiento del residente

Mari Ángeles de Lara, técnico en animación sociocultural, explica que la actividad “tiene como primer objetivo facilitar la comunicación de los residentes con afasia, la pérdida del habla resultante de un accidente vascular. Además, sirve también para mayores que presentan dificultades auditivas como sordera, déficit auditivo o hipoacusia.

Para comenzar el proceso de aprendizaje se colocan cuatro tableros con una palabra acompañada de la explicación visual del lenguaje de signos en la pared del centro. En el primer tablero se encuentran los saludos y presentaciones, en el segundo la orientación temporal y espacial, en el tercero las satisfacciones y gustos y el último las necesidades básicas. Aún así, la terapeuta confiesa que nunca han llegado al cuarto módulo por a las dificultades de aprendizaje.

Los participantes del proyecto provienen de todos los contextos, desde personas analfabetas hasta extranjeros que han llegado a esta residencia de ORPEA sin saber decir ni una palabra en español. Estos hándicaps pueden ser un impedimento para que expresen sus necesidades básicas y su estado a las personas que les atienden. También puede pueden conllevar el aislamiento del residente.

Por esa razón, es preciso tener en cuenta las particularidades de cada uno de los residentes. Además, la actividad es para todos los mayores del centro, por lo que suelen participar personas con deterioro cognitivo moderado.

Sin embargo, lo mejor para los mayores llega una vez dominadas algunas palabras del lenguaje de signos, cuando reciben la visita de escolares del último tramo de Educación Primaria. Los alumnos de en torno a los doce años visitan la residencia ORPEA Estremera y aprenden el lenguaje de signos.

“No sólo eligen a su mayor para la actividad, sino que muchas veces llegan a establecerse relaciones personales muy emotivas, explica la terapeuta, quien destaca que esta la iniciativa también«mejora la calidad de vida y el estado  de ánimo, además de entretener y divertir a los mayores. Le emociona mucho que vengan los niños».