Un artículo de Fundación Siel Bleu

Poder levantarse de una silla sin ayuda, salir a comprar el pan o moverse con seguridad por casa son acciones cotidianas que contribuyen a mantener la autonomía a medida que envejecemos. Sin embargo, una caída, una hospitalización, una enfermedad o un periodo de inactividad pueden hacer que acciones que antes eran sencillas empiecen a suponer un esfuerzo.

La actividad física adaptada (AFA) a domicilio puede ayudar a recuperar o mantener capacidades como la fuerza, el equilibrio, la movilidad o la resistencia, necesarias para mantenernos activos en nuestro día a día. En Fundación Siel Bleu llevamos más de 25 años promoviendo la actividad física para las personas mayores. Nuestro objetivo es fomentar una vida activa para mantener la autonomía durante el envejecimiento.

En este artículo explicamos cómo trabajamos la actividad física a domicilio con la persona y su entorno para incorporar el ejercicio a la rutina diaria y conseguir beneficios duraderos para su salud y bienestar.

Programas adaptados a cada persona

Las razones para iniciar un programa de actividad física a domicilio son muy distintas. El punto de partida puede ser una persona autónoma que empieza a perder fuerza o alguien que ha reducido considerablemente su movilidad después de un periodo de inactividad o debido a un problema de salud.

Pero, en todos los casos, la motivación de las personas que acuden a Fundación Siel Bleu no es simplemente «hacer deporte», sino mantener o recuperar capacidades que les permitan realizar actividades de la vida diaria.

Para ello, diseñamos programas a medida a partir de una entrevista previa que sirve para:

  • conocer la condición física de la persona;
  • identificar motivaciones, miedos y otras posibles barreras que dificulten la práctica de ejercicio;
  • definir objetivos físicos, como mejorar la fuerza, la movilidad, el equilibrio o la capacidad respiratoria;
  • relacionar esos objetivos con actividades concretas de su vida diaria.

A partir de esta valoración diseñamos un plan de entrenamiento progresivo, con objetivos trimestrales y a un año. El objetivo no es solo, por ejemplo, ganar fuerza, sino conseguir que esa mejora permita levantarse con mayor facilidad o caminar con más seguridad para volver a salir a comprar el pan.

Nuestros entrenamientos están siempre vinculados a mejorar aspectos tangibles que conecten con los intereses y necesidades de cada persona.

La importancia del vínculo con el entrenador

Que un profesional de la AFA se desplace hasta casa facilita el acceso al ejercicio cuando acudir a un centro resulta complicado. Pero también permite conocer mejor el entorno, las rutinas y las circunstancias de la persona, además de generar un vínculo personal que puede ser fundamental para mantener la motivación.

Porque las barreras para mantenerse activo no siempre son físicas. Puede haber miedo a volver a caerse, inseguridad después de mucho tiempo sin hacer ejercicio, rechazo a las actividades en grupo o la creencia de que «el ejercicio ya no es para mí».

Las sesiones en el domicilio pueden convertirse así en un espacio de relación, confianza y disfrute, especialmente para personas mayores que pasan mucho tiempo en casa o han reducido su actividad social. Compartir la actividad, conversar y plantear ejercicios de forma lúdica puede ayudar a afrontar las sesiones con una actitud más positiva y encontrar nuevos motivos para mantenerse activo.

«Se crea una relación muy fuerte entre la persona y el entrenador. Aunque normalmente existe una diferencia generacional importante, el trabajo en el domicilio propicia un encaje muy bueno que suele ser un elemento motivador», explica Guillaume Lefevre, director general de Fundación Siel Bleu España.

Convertir el ejercicio en un hábito

Para conseguir cambios duraderos, el trabajo continúa fuera de las sesiones. Las sesiones presenciales se complementan con distintos recursos destinados a incorporar progresivamente el ejercicio a la vida cotidiana:

  • Clases online. Contamos con un gimnasio virtual con clases dirigidas y ejercicios gratuitos para mantenerse activo entre sesiones y continuar trabajando en casa.
  • Formación para familiares y personas cuidadoras. El objetivo es que el entorno del paciente se implique en el proceso y pueda favorecer la estimulación física.
  • Contacto con el entrenador. El seguimiento mediante WhatsApp permite revisar objetivos, resolver dudas y compartir avances para que el acompañamiento se extienda más allá de la sesión.

De esta manera, la actividad física empieza a integrarse en los hábitos cotidianos. El objetivo es que el movimiento vuelva a estar presente en la vida de la persona de una manera positiva y que la motivación no dependa únicamente de las sesiones con el profesional.

Ejercicio para seguir haciendo lo que importa

La actividad física adaptada a domicilio puede ayudar a las personas mayores a recuperar o mantener capacidades físicas que pueden verse afectadas por el sedentarismo, una enfermedad o un periodo de inactividad.

Pero su finalidad va más allá de completar una serie de ejercicios. Buscamos que los avances físicos se traduzcan en aquello que importa a cada persona: moverse con más seguridad, recuperar actividades que había abandonado o conservar durante más tiempo la autonomía y el bienestar en su propio hogar.

El trabajo a domicilio facilita el acceso al ejercicio, pero el objetivo final es crear un espacio para el disfrute y la relación y ayudar a cada persona a encontrar las estrategias que le permitan mantener la motivación para moverse. Así, el ejercicio puede incorporarse progresivamente a su vida cotidiana y contribuir a un envejecimiento más activo y saludable.