Coincidiendo con el Día Internacional de los Cuidados, y a un mes de las elecciones generales del 29 de noviembre, Envejecimiento en Red (CSIC), Grandes Amigos, Fundación Pilares, HelpAge y Matia Fundazioa exigen convertir la financiación sociosanitaria en cuestión de Estado y dignificar un sector profundamente feminizado y precarizado.
Coincidiendo con la conmemoración del Día Internacional de los Cuidados y el Apoyo (29 de octubre) y a exactamente un mes de la celebración de las elecciones generales del 29 de noviembre, las cinco organizaciones impulsoras de la campaña ‘Soy Mayor, Soy Como Tú‘ —Envejecimiento en Red (CSIC), Fundación Grandes Amigos, Fundación Pilares para la Autonomía Personal, HelpAge International España y Matia Fundazioa— presentan la novena edición de su manifiesto conjunto para exigir al conjunto de fuerzas políticas un compromiso presupuestario real, estable y transversal.

En España, donde el número de personas de 65 años o más ha sobrepasado en 2026 la barrera histórica de los 10 millones (alcanzando el 20,7% de la población total), la inversión pública en cuidados apenas se sitúa en torno al 1% del PIB.
Las entidades firmantes de este manifiesto reclaman consolidar las recientes modificaciones de las leyes de Discapacidad y de Promoción de la Autonomía Personal y Atención a la Dependencia (LAPAD), aprobadas en Cortes Generales, elevando el gasto de manera progresiva hasta alcanzar, al menos, el 2% del PIB. Pese a la mejora propuesta, este porcentaje seguiría por debajo de países del entorno europeo como Francia (2,4%), Alemania (2,5%), Reino Unido (2,6%), Suecia (3,7%) o Países Bajos (4,1%).
Rentabilidad económica, creación de empleo y dignificación laboral
El comunicado colectivo desmonta la visión reduccionista del cuidado como un mero gasto asistencial, respaldando con indicadores económicos del CENIE su capacidad como motor de desarrollo:
- Rentabilidad y retorno fiscal
Cada euro invertido en la economía de los cuidados genera 1,6 euros en el Producto Interior Bruto (PIB). Además, el 48,5% de la financiación destinada retorna a las arcas públicas por la vía de impuestos y cotizaciones sociales.
- Potencial de creación de empleo
Con la inversión adecuada, el sector sociosanitario podría generar entre 260.000 nuevos empleos (escenario conservador) y más de 430.000 puestos de trabajo de calidad de aquí a 2030.
- Feminización y precariedad
Más de 600.000 personas trabajan en el sistema de cuidados de larga duración en España, de las cuales el 83% son mujeres. Este sesgo femenino aumenta al 87,9% en la atención informal y al 98% en el empleo doméstico. El sector padece salarios un 35-45% inferiores a la media nacional, un 35,6% de jornadas parciales y elevados índices de siniestralidad laboral.
- Valorización del cuidado familiar
El trabajo no remunerado asumido por familias (que proporciona entre el 80% y el 90% del apoyo a los mayores) equivaldría a entre un 3,6% y un 4,7% del PIB en el caso de ser cuantificado fiscalmente.
Gestión finalista e impulso a la prevención comunitaria
Las entidades promotoras insisten en que no basta con incrementar el volumen de recursos económicos, sino que resulta imprescindible garantizar una gestión finalista que asegure que los fondos llegan a su verdadero destino: la mejora directa de los apoyos, la calidad de vida de las personas mayores y la dignificación de las condiciones de las personas cuidadoras.
Asimismo, desde Envejecimiento en Red (CSIC), Fundación Grandes Amigos, Fundación Pilares para la Autonomía Personal, HelpAge International España y Matia Fundazioa se recuerda que la inversión en atención domiciliaria y prevención comunitaria reduce los costes sanitarios y farmacéuticos asociados al empeoramiento de la dependencia. Según estimaciones de la OCDE, potenciar la prevención y el envejecimiento activo permitiría ahorrar hasta un 13% en el gasto de cuidados de larga duración hacia 2050 y reducir drásticamente los ingresos hospitalarios en mayores de 80 años.
La iniciativa ‘Soy mayor, soy como tú’ también reclama al conjunto de la sociedad un cambio cultural sobre cómo son percibidos los cuidados. En un mundo marcado por el individualismo y el edadismo, se hace necesario reconocer que todas las personas van a necesitar cuidados tarde o temprano, así como la importancia de garantizar una vida digna a las personas mayores.