Un artículo de Fundación Siel Bleu
La pandemia de Covid-19 supuso un punto de inflexión en la forma de entender el envejecimiento y los cuidados de larga duración. Durante meses, miles de personas mayores vieron reducida drásticamente su movilidad, su estimulación cotidiana y sus interacciones sociales a causa del confinamiento. Las consecuencias fueron inmediatas: pérdida acelerada de autonomía, aumento de la fragilidad, deterioro funcional y cognitivo, y un incremento de la dependencia.
A raíz de esta experiencia, muchas familias tomaron conciencia de una realidad fundamental: esperar a que aparezca una gran dependencia para actuar no es sostenible. La prevención y el mantenimiento de las capacidades funcionales deben comenzar mucho antes.
En este contexto surgen programas preventivos de intervención personalizada en el domicilio, como los impulsados por la Fundación Siel Bleu. Estos programas ofrecen un enfoque basado en la actividad física adaptada, el vínculo humano y la prevención activa de la pérdida de autonomía.

El entrenamiento personal adaptado a domicilio, nueva forma de cuidado de larga duración
El entrenamiento personal adaptado a domicilio consiste en intervenciones individuales realizadas directamente en la casa de la persona mayor. Las llevan a cabo profesionales especializados en actividad física adaptada para personas en situación de fragilidad o con enfermedades crónicas.
Los programas impulsados por Fundación Siel Bleu muestran que la mayoría de las personas participantes tienen entre 75 y 85 años, aunque los programas también atienden a personas de entre 62 y 95 años.
Las personas participantes presentan perfiles y necesidades muy diversas. A partir de la experiencia de Siel Bleu, estos son algunos de los ámbitos de intervención más frecuentes:
| Rehabilitación física | Pérdida muscular, sedentarismo, atrofia, dificultad para caminar |
| Trastornos cognitivos | Alzheimer, PSP, post-ictus |
| Patologías crónicas | EPOC, insuficiencia cardíaca, asma |
| Post-caída o post-hospitalización | Miedo a caminar, pérdida reciente de autonomía |
| Prevención / mantenimiento | Mantenimiento del tono, corrección postural, movilidad general |
Las sesiones de ejercicio trabajan aspectos esenciales para el mantenimiento de la autonomía: fortalecimiento muscular, equilibrio y prevención de caídas, movilidad funcional, motricidad fina, coordinación, y estimulación cognitiva a través del movimiento.
Sin embargo, el ejercicio físico no es el único elemento que aporta beneficios en este tipo de programas. Su incidencia en el bienestar de las personas va mucho más allá.
Uno de los elementos más relevantes de este modelo es la relación de confianza que se construye entre el profesional, la persona beneficiaria y su entorno familiar. A través de sesiones lúdicas, regulares y adaptadas, el profesional se convierte en un referente estable que favorece la motivación, el compromiso y la continuidad de la actividad.
En muchos casos, esta relación representa también un importante estímulo emocional y social para personas que viven situaciones de aislamiento o pérdida progresiva de interacción cotidiana.
“En el acompañamiento de larga duración, la continuidad del profesional es clave: con el tiempo, la relación de confianza que se crea entre la persona mayor y el educador se convierte en un motor esencial de motivación para incorporar el ejercicio a su rutina diaria y mejorar así su bienestar”, afirma Guillaume Lefebvre, Director General de Fundación Siel Bleu España.
El domicilio como espacio de prevención
Tradicionalmente, los sistemas de cuidados han intervenido cuando la dependencia ya estaba instalada. Esto puede suceder después de una caída, tras una hospitalización, o cuando la pérdida funcional es ya muy avanzada.
Por eso, el verdadero reto de los cuidados de larga duración consiste hoy en actuar antes. El domicilio es el entorno donde la persona mayor pasa la mayor parte de su tiempo y donde las limitaciones funcionales se hacen más visibles: levantarse de la cama, caminar con seguridad, desplazarse al baño o subir escaleras son prácticas habituales que, si se deterioran, afectan directamente la calidad de vida.
Los programas de entrenamiento personal adaptado en domicilio permiten mantener capacidades funcionales que tienen un impacto directo en las actividades de la vida diaria: el ejercicio se hace en el entorno donde se necesita.
Esta mejora funcional repercute directamente tanto en la calidad de vida de la persona como en la carga física y emocional de los cuidadores familiares y profesionales.
“En la mayoría de los casos las familias contactan con nosotros después de una caída, tras una hospitalización o a partir de una pérdida reciente de autonomía. Dan el paso cuando la fragilidad se vuelve visible, pero el reto es actuar antes de que aparezca”, señala Guillaume Lefebvre, Director General de Fundación Siel Bleu España.
Vivir más tiempo en casa: salud, bienestar y sostenibilidad económica del cuidado
Cuando la intervención en domicilio funciona, las consecuencias van más allá de la mejora física: se amplía el tiempo que una persona puede seguir viviendo en su propio entorno, con sus rutinas y con su red de vínculos.
Tras la pandemia, muchas familias expresaron el deseo de mantener a sus familiares mayores en el domicilio durante más tiempo, siempre que existan condiciones adecuadas de seguridad, acompañamiento y calidad de vida.
La actividad física adaptada se convierte entonces en un elemento estratégico del cuidado: No se trata únicamente de añadir años de vida, sino de mantener durante más tiempo la capacidad de participar, decidir, moverse y relacionarse.
Además del impacto humano, existe también una cuestión de sostenibilidad económica. Mientras que una intervención preventiva personalizada puede representar aproximadamente 200 euros mensuales, el coste medio de una residencia puede situarse entre 1.500 hasta más de 3.000 euros al mes con una media de 2.118 euros.
Invertir en prevención y mantenimiento funcional resulta, por tanto, beneficioso tanto para las familias como para el propio sistema de cuidados.
Actividad física y prevención de la fragilidad: resultados contrastados
La evidencia científica demuestra de forma consistente que la actividad física adaptada es una de las herramientas más eficaces para prevenir la fragilidad y la pérdida de autonomía en personas mayores.
Distintos estudios internacionales han observado mejoras significativas en:
- la fuerza muscular
- el equilibrio
- la capacidad funcional
- la reducción del riesgo de caídas
- y la calidad de vida
La experiencia de Fundación Sicel Bleu en programas de prevención y envejecimiento activo demuestra que el entrenamiento personal adaptado permite reducir el riesgo de caídas en personas en situación de fragilidad.
Uno de los estudios más relevantes es el ensayo aleatorizado OSSEBO, publicado en el British Medical Journal (BMJ)[1] y desarrollado con la participación de Siel Bleu. El estudio analizó un programa de actividad física adaptada centrado en el equilibrio y desarrollado durante dos años con mujeres de entre 75 y 85 años con riesgo de caída.
Los resultados mostraron una reducción del 19 % en las caídas con lesión. Además, las participantes mejoraron el equilibrio, la marcha y la percepción de su función física.
Los programas de actividad física adaptada también muestran mejoras en la autonomía para realizar actividades básicas de la vida diaria, contrastadas a través del índice de Barthel.
Estos resultados son especialmente relevantes en personas con enfermedades neurodegenerativas o patologías crónicas, donde el objetivo no siempre es solo curar, sino preservar durante más tiempo las capacidades existentes y ralentizar el deterioro funcional.
Una responsabilidad compartida con cuidadores y familias
La prevención de la dependencia no puede recaer únicamente sobre un profesional o una sesión semanal. Por ello, el modelo desarrollado por Fundación Siel Bleu incorpora también herramientas dirigidas al entorno de la persona, como formación para cuidadores familiares y profesionales, recursos pedagógicos y contenidos online. Un ejemplo es el programa i2care, y el Gimasio virtual, con sesiones de estimulación ligera.
“Más de 26.000 personas ya siguen nuestros vídeos de ejercicio adaptado en nuestro gimnasio virtual: prueba de que cuidar la autonomía también empieza desde casa”, apunta Guillaume Lefebvre, Director General de Fundación Siel Bleu España.
El objetivo es crear una cultura compartida del movimiento y la activación cotidiana. Pequeñas acciones como caminar, jugar con una pelota, o fomentar desplazamientos funcionales, pueden generar un impacto significativo cuando forman parte del día a día.
Hacia un nuevo modelo de cuidados de larga duración
El envejecimiento de la población obliga a repensar profundamente el modelo actual de cuidados. La innovación no pasa únicamente por la tecnología o la medicalización, sino también por la capacidad de preservar la autonomía, el vínculo social y el sentido de participación de las personas mayores.
En este nuevo paradigma, la actividad física adaptada deja de ser un complemento para convertirse en una herramienta esencial de prevención, dignidad y calidad de vida. Porque incluso en situaciones de fragilidad o enfermedad crónica, siempre es posible seguir estimulando capacidades, movimiento y autonomía.
[1] Referencia:
El-Khoury F, Cassou B, Charles M-A, Dargent-Molina P. The effect of fall prevention exercise programmes on fall induced injuries in community dwelling older adults: cluster randomised controlled trial. BMJ. 2015;351:h3830. https://www.bmj.com/content/351/bmj.h3830