Con más de 800.000 afectados en España y un impacto asistencial asumido casi en su totalidad por las familias, los neurólogos advierten del riesgo de romper la equidad del SNS tras limitar el acceso las nuevas terapias frente al Alzheimer a la sanidad privada. Además, recuerdan que el 45% de los casos se podría prevenir modificando los hábitos de vida.

Con motivo del Día Mundial de la Enfermedad de Alzheimer, que se conmemora el 21 de septiembre auspiciado por la OMS y Alzheimer’s Disease International (ADI), la Sociedad Española de Neurología (SEN) alerta sobre la magnitud epidemiológica y socioeconómica de una patología que constituye entre el 60% y el 70% de todos los casos de demencia globales.

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La enfermedad de Alzheimer sigue arrastrando un importante infradiagnóstico en España


Actualmente, más de 57 millones de personas viven con demencia en el mundo —cifra que la OMS estima que alcanzará los 139 millones en 2050 debido principalmente por el envejecimiento de la población mundial—, de las cuales más de 800.000 se encuentran en España, donde cada año se diagnostican unos 40.000 nuevos casos (más del 65% en mujeres).

En España, las demencias provocaron más de 36.000 fallecimientos en 2025 según el INE, situándose por encima de cualquier otra causa específica de muerte. A nivel económico, la Fundación Pasqual Maragall cifra el coste medio por paciente en 42.000 euros anuales (superando los 77.000 euros en fases avanzadas), de los cuales el 86% es asumido directamente por las familias. Además, en ocho de cada diez casos el cuidado de la persona con Alzheimer recae en un familiar, principalmente mujeres, que dedican una media de 70 horas semanales a esta labor.

Tal y como destaca la Dra. Raquel Sánchez del Valle, Coordinadora del Grupo de Estudio de Conducta y Demencias de la SEN, “cuando hablamos de la enfermedad de Alzheimer y de otras demencias estamos hablando de enfermedades que representan más del 60% de la dependencia en España. Y puesto que el coste social de estas enfermedades lo asumen mayoritariamente las familias, cerca del 60% de las personas cuidadoras presentan también morbilidades, como consecuencia directa de la sobrecarga del cuidado”.

Acceso a los nuevos fármacos e infradiagnóstico

Respecto a los nuevos tratamientos, la SEN critica que, pese a que la Comisión Europea autorizó dos innovadores fármacos que logran ralentizar el deterioro cognitivo entre un 27% y un 29% a los 18 meses —de los que podría beneficiarse el 4% de los pacientes españoles en fase inicial—, la Comisión Interministerial de Precios de los Medicamentos (CIPM) resolvió el 15 de julio no incluirlos en la prestación pública del Sistema Nacional de Salud (SNS), restringiendo su uso a la sanidad privada pese a que los ensayos clínicos demostraron que ralentizan el deterioro cognitivo.

A ello se une el hecho de que la enfermedad de Alzheimer sigue arrastrando en España un importante infradiagnóstico. La SEN recuerda que más del 50% de los casos leves continúan sin diagnosticar y que el uso de biomarcadores en sangre apenas alcanza el 20%, pese a ser la herramienta clave para identificar a los pacientes candidatos a estos tratamientos.

«Disponemos de biomarcadores en sangre que permiten mejorar el diagnóstico sin necesidad de una punción lumbar, pero su uso todavía es minoritario: en la actualidad, menos del 20% de los diagnósticos de Alzheimer se apoyan en biomarcadores, cuando el objetivo debería ser alcanzar el 80-90% en los próximos años. Son precisamente los biomarcadores los que nos van a permitir seleccionar a los pacientes que realmente pueden beneficiarse de los nuevos tratamientos”, señala la Dra. Raquel Sánchez del Valle.

Cuida la salud cerebral a lo largo de la vida

Además, aunque la edad continúa siendo el principal factor de riesgo para desarrollar la enfermedad de Alzheimer, la evidencia científica indica que hasta un 45% del riesgo de desarrollar demencia podría atribuirse a factores de riesgo modificables relacionados con el estilo de vida y los factores de riesgo vascular.

«Si cuidamos a lo largo de la vida nuestra salud cerebral, podemos reducir de forma notable el riesgo de padecer Alzheimer en el futuro”, recalca la Coordinadora del Grupo de Estudio de Conducta y Demencias de la SEN.

«Realizar ejercicio físico, mantenerse cognitiva y socialmente activo, corregir la pérdida de audición o visión, controlar el peso, la diabetes, el colesterol y la tensión arterial, evitar el consumo de alcohol y tabaco, prevenir los traumatismos craneoencefálicos y reducir la exposición a la contaminación ambiental son medidas que, todas juntas, pueden ayudar a reducir el impacto de esta enfermedad de forma relevante a nivel poblacional”, concluye la Dra. Sánchez del Valle.