El Hospital del Mar implementa en su Unidad de Rehabilitación Neurológica un innovador entorno enriquecido diseñado para acelerar la recuperación de pacientes que han sufrido un ictus de moderado a grave mediante actividades lúdicas, musicales y sociales.

El Hospital del Mar se ha convertido en el primer centro del Estado en habilitar un entorno enriquecido destinado a potenciar el proceso de rehabilitación de personas que han sufrido un ictus. Este proyecto, desarrollado en colaboración con el EUIT Centro Universitario y la Universitat Rovira i Virgili, introduce actividades complementarias a la terapia convencional, enfocadas en la estimulación cerebral y la participación activa del paciente junto a sus familiares.

Geriatricarea- entorno enriquecido para la rehabilitación tras ictus
Un entorno enriquecido mejora el proceso de rehabilitación de personas que han sufrido un ictus


El espacio, integrado en la Unidad de Rehabilitación Neurológica del Servicio de Medicina Física y Rehabilitación, ha sido diseñado mediante un proceso participativo con más de cien personas, entre pacientes, familiares y profesionales.

La evidencia en modelos preclínicos y la experiencia en otros países, como es el caso de Suecia o Australia, indica los beneficios de compartir espacios estimulantes en este tipo de paciente. Estos entornos complementan la rehabilitación, en ningún caso la sustituye.

“Las primeras semanas después de un ictus constituyen una ventana de oportunidad única para favorecer la recuperación. Este proyecto pretende transformar la experiencia hospitalaria, ofreciendo a las personas oportunidades para participar en actividades significativas fuera de las horas de terapia y promoviendo una manera más activa, participativa y estimulante de entender la rehabilitación”, explica Jennifer Grau Sánchez, coordinadora del Grupo de Investigación OCCARE del EUIT e investigadora principal del proyecto.

Actividades lúdicas en compañía para estimular el cerebro

El objetivo de este tipo de espacio es que el usuario pueda llevar a cabo en él actividades de tipo lúdico en compañía, en un entorno diferente del que habitualmente se asocia a un hospital, para estimular su cerebro.

En el caso de la iniciativa impulsada en el Centro Esperança, el espacio se diseñó en un proceso participativo en el cual hicieron aportaciones más de cien personas, entre pacientes, familiares y profesionales clínicos.

El espacio se ha concebido para que los participantes puedan continuar haciendo actividades relacionadas con sus intereses, aficiones y roles cotidianos, fomentando así la motivación, la autonomía y el sentimiento de normalidad durante la hospitalización. Para ello, dispone de libros, revistas, juegos de mesa y de cartas, música, audiolibros, material de pintura y otros recursos creativos, y pueden llevar a cabo actividades de jardinería de interior y utilizar tablets.

Los familiares y cuidadores también pueden participar y se les anima a llevar objetos y materiales relacionados con aficiones e intereses del paciente. Integrado en la Unidad de Rehabilitación Neurológica del Servicio de Medicina Física y Rehabilitación del Hospital del Mar, se pueden beneficiar de él las personas ingresadas que han sufrido un ictus de tipo entre moderado y grave.

“Sabemos que las primeras semanas después del ictus son críticas en lo que respecta a la plasticidad cerebral. Cuando la persona afectada está estimulada y el entorno favorece la participación en otras actividades, se promueve la plasticidad y se puede acelerar la rehabilitación”, explica la Dra. Cindry Ramírez Fuentes, médica adjunta del Servicio de Medicina Física y Rehabilitación.

Los usuarios participan en sesiones grupales de noventa minutos, cinco días a la semana, dirigidas por una terapeuta ocupacional. Las actividades se diseñan en función de las preferencias y los intereses de los participantes, dando una atención especial a aquellas relacionadas con la música. Estas sesiones complementan el programa de rehabilitación diario, que incluye fisioterapia, terapia ocupacional y logopedia.

Jennifer Grau Sánchez, subraya que “el enfoque de esta intervención busca enriquecer el proceso rehabilitador, ofreciendo a los pacientes una experiencia más activa, social y gratificante durante su estancia hospitalaria”.

Geriatricarea- entorno enriquecido para la rehabilitación tras ictus
Un espacio enriquecido fomenta la estimulación cerebral y la participación activa del paciente y sus familiares


Ensayo clínico para validar el modelo

Para validar los efectos de este tipo de intervención, se ha puesto en marcha el ensayo clínico RehArt. De momento, ya han sido incluidas una treintena de personas, pero se quiere que participen noventa. De esta manera, se quiere evaluar el efecto de incorporar en el proceso de rehabilitación a otros tipos de actividades, de aspecto lúdico, social y musical. Se trata de un ensayo clínico aleatorizado, que permitirá evaluar potenciales mejoras en capacidad funcional de la vida diaria, motora, cognitiva y emocional y en su calidad de vida.

A la vez, se recogerán las experiencias de pacientes y profesionales y se analizarán factores individuales que pueden influir en la respuesta a la rehabilitación. Además de los resultados clínicos, el proyecto incorporará un análisis económico para determinar si esta intervención puede implementarse de manera sostenible en el sistema sanitario.

“Para facilitar la futura implementación y planificación sanitaria, es importante saber que la intervención es efectiva y estimar los recursos necesarios para llevarla a cabo. Así se contribuye al hecho que se puedan tomar decisiones más eficientes y sostenibles”, explica Misericòrdia Carles-Lavila, profesora titular del Departamento de Economía de la Universitat Rovira i Virgili.

Geriatricarea- entorno enriquecido para la rehabilitación tras ictus
Este proyecto representa la primera experiencia de estas características en el Estado


Los participantes se dividirán en tres grupos. Uno, en el cual seguirán el proceso de rehabilitación habitual. Un segundo en el cual sumarán la terapia en el entorno enriquecido. Y un tercero, el grupo de control activo, que hará la rehabilitación y actividad individualizada en su habitación.

Su evolución se mide en tres momentos. En el ingreso, al alta hospitalaria, después de unas tres semanas de tratamiento, y un mes después de dejar el hospital, para valorar la persistencia de los efectos de la intervención.

Este proyecto representa la primera experiencia de estas características en el Estado y una de las pocas iniciativas internacionales que evalúa de manera rigurosa el impacto de los entornos enriquecidos en la rehabilitación hospitalaria después de un ictus, con el objetivo de generar evidencia científica que permite transformar la organización de los servicios de rehabilitación y mejorar la experiencia y los resultados de las personas afectadas.