Más de 500 medicamentos de uso habitual pueden provocar sequedad bucal como efecto secundario. Los expertos advierten sobre el impacto de la falta de saliva en la nutrición, el descanso, el uso de prótesis y la calidad de vida de las personas mayores y otros colectivos vulnerables.

La boca seca, conocida clínicamente como xerostomía, constituye un problema de salud bucal muy frecuente pero infradiagnosticado en la sociedad actual. Más allá de generar una simple molestia o sensación de sequedad, este trastorno influye de forma directa en aspectos fundamentales como la capacidad de masticar, tragar o hablar, e incrementa significativamente el riesgo de padecer caries, infecciones orales, halitosis, ardor bucal y alteraciones en el gusto.

El origen de la xerostomía está estrechamente ligado a la administración de fármacos. Se estima que más de 500 medicamentos de prescripción habitual —entre los que destacan antihipertensivos, antidepresivos, ansiolíticos, antihistamínicos o tratamientos cardiovasculares— incluyen la sequedad bucal entre sus efectos secundarios. Esta circunstancia convierte a la población mayor en el colectivo más expuesto: una de cada tres personas mayores de 60 años presenta síntomas de boca seca, una proporción que se eleva aún más en individuos con polimedicación.

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La boca seca, conocida clínicamente como xerostomía, es un problema de salud bucal mucho más frecuente de lo que se suele pensar que continúa infradiagnosticado


Grupos de riesgo y colectivos vulnerables

Como señalan los expertos de Dentaid, compañía especializada en salud bucal, aunque la prevalencia se acentúa con la edad debido a las pautas farmacológicas, la xerostomía no debe considerarse un síntoma exclusivo de la vejez. Entre los perfiles de mayor vulnerabilidad figuran:

  • Pacientes en tratamiento oncológico
    Especialmente aquellos sometidos a radioterapia en cabeza y cuello o a sesiones de quimioterapia, dado que estos procedimientos alteran la estructura de las glándulas salivales y disminuyen la cantidad y calidad de la saliva.
  • Personas con patologías sistémicas
    Enfermedades como la diabetes, el Parkinson o el síndrome de Sjögren cursan con sequedad bucal como parte intrínseca de su cuadro clínico o asociada al tratamiento farmacológico habitual.
  • Mujeres en fase de menopausia
    Los cambios hormonales propios de este periodo pueden condicionar la secreción de las glándulas salivales y mermar el confort en las mucosas orales.

Señales de alerta y el ‘mini test de la cuchara’

Dado que muchos pacientes normalizan la falta de salivación achacándola al envejecimiento, es primordial reconocer los signos tempranos. Entre los principales indicadores se encuentran la necesidad recurrente de beber agua para tragar o hablar, la sensación de lengua pegajosa, la incomodidad al utilizar prótesis dentales de forma prolongada, el ardor y las alteraciones del gusto.

Para facilitar el cribado y la concienciación, el equipo profesional de Dentaid ha estructurado un cuestionario de autodiagnóstico basado en cinco preguntas clave:

  • ¿Tienes la boca seca con frecuencia?
  • ¿Necesitas beber agua para hablar o tragar?
  • ¿Se te pega la lengua al paladar o la notas áspera?
  • ¿Notas cambios en el gusto, mal aliento o ardor?
  • ¿Te cuesta usar la prótesis o mantener conversaciones prolongadas?

Responder afirmativamente a tres o más de estas cuestiones es un claro indicativo de padecer xerostomía. Como prueba complementaria sencilla, los expertos plantean el ‘mini test de la cuchara’, consistente en colocar una cuchara de postre sobre la superficie interna de la mejilla: si el utensilio se queda adherido a la mucosa, es un síntoma manifiesto de déficit salival.

La boca seca no es una consecuencia inevitable de la edad

Los odontólogos e higienistas recuerdan que la boca seca no es una consecuencia inevitable de la edad y que, aunque en ocasiones no pueda retirarse el fármaco desencadenante, sí existen pautas efectivas para controlar la sintomatología:

  • Hidratación continua
    Aumentar la ingesta regular de agua a lo largo de toda la jornada.
  • Eliminación de irritantes
    Evitar el consumo de tabaco, bebidas alcohólicas y sustancias ricas en cafeína.
  • Higiene oral específica
  • Utilizar pastas dentales, colutorios, geles, sprays o comprimidos para chupar diseñados explícitamente para hidratar y estimular la secreción salival natural.
  • Acondicionamiento del entorno
    Preservar niveles óptimos de humedad ambiental en los espacios habitables o de descanso.

Un problema frecuente, infradiagnosticado y manejable

Tal y como apunta el Dr. Víctor Gil Manich, Director del Máster de Gerodontología, Pacientes Especiales y Medicina Oral de la Universidad Internacional de Cataluña (UIC), concluye que «la boca seca no es una molestia menor ni una consecuencia inevitable del envejecimiento o de ciertos tratamientos. Reconocerla a tiempo y abordarla correctamente es clave para preservar la salud bucal y mejorar el bienestar general de las personas».

El especialista recalca la importancia de informar y concienciar a la población sobre un problema frecuente, infradiagnosticado y manejable, cuya detección precoz permite prevenir complicaciones y mejorar el bienestar de las personas.