Aunque la fragilidad se suele asociar a las personas mayores, los investigadores de la Fundación San Juan de Dios advierten que puede comenzar mucho antes, incluso a partir de los 40 años en determinados perfiles. En este contexto, la fisioterapia permite detectar de forma precoz el deterioro muscular para prevenir la fragilidad antes de que aparezcan sus consecuencias.
Durante décadas, la fisioterapia se ha concebido como una disciplina de carácter reactivo o de rehabilitación tras una lesión, intervención quirúrgica o enfermedad. Sin embargo, el avance de la investigación científica y una mejor comprensión de fenómenos como la fragilidad y el envejecimiento está redefiniendo esta profesión hacia un modelo de prevención activa y detección precoz.
El objetivo actual no se limita a recuperar capacidades perdidas, sino a identificar los factores de riesgo antes de que se consoliden como patologías de gravedad, actuando en el momento en que la intervención todavía puede marcar la diferencia.

Ecografía muscular y biomarcadores de imagen
En este ámbito, el grupo de investigación de la Fundación San Juan de Dios lidera proyectos orientados a la utilización de la ecografía muscular como herramienta diagnóstica temprana. Esta técnica permite extraer ‘biomarcadores de imagen’, indicadores cuantitativos que revelan pérdidas de masa muscular e infiltraciones de tejido no funcional o procesos de deterioro que todavía no son visibles durante una exploración clínica.
A través de estos avances, los investigadores trabajan en metodologías aplicables a diversos perfiles asistenciales:
- Personas mayores institucionalizadas
- Pacientes con enfermedades neuromusculares graves como la ELA
- Mujeres en proceso de recuperación de cáncer de mama
Aunque los contextos son diferentes, todos comparten un mismo propósito: detectar antes para poder intervenir de forma más eficaz mediante programas de ejercicio terapéutico, intervenciones nutricionales o estrategias de rehabilitación personalizadas
Como destaca José Ríos-Díaz, fisioterapeuta e investigador principal del grupo, “la ecografía es una herramienta accesible, inocua y repetible. No irradia, no es cara y se puede llevar al lado del paciente. Lo que estamos construyendo es la metodología para extraer de esa imagen información que hoy no se usa en la práctica clínica, pero que podría cambiar cómo detectamos y seguimos el deterioro muscular en personas frágiles”.

Abordaje de la fragilidad en edad temprana
Una de las aportaciones más destacadas de este nuevo paradigma es el abordaje de la fragilidad en franjas de edad inferiores a los 65 años. Factores como la polifarmacia, el sedentarismo y el riesgo de caídas pueden provocar el adelanto de la fragilidad hasta los 40 años en colectivos como las personas con problemas de salud mental y discapacidad intelectual.
“La fragilidad puede aparecer de forma precoz en personas con problemas de salud mental, y este estudio apuesta por la prevención a través del ejercicio, con un enfoque multidisciplinar y basado en la evidencia, orientado a mejorar la calidad asistencial y de vida”, explica Carlos Nieto, enfermero del centro e investigador del proyecto.
En el Centro San Juan de Dios de Ciempozuelos se aborda esta realidad mediante el programa europeo Vivifrail, respaldado por la Organización Mundial de la Salud (OMS). Este modelo combina:
- Ejercicio físico adaptado y estructurado
- Valoración nutricional individualizada
- Seguimiento especializado por parte de fisioterapeutas
Como elemento diferencial, el proyecto incorpora también la ecografía muscular como herramienta objetiva para monitorizar los cambios que se producen en la musculatura de los participantes.
Aplicación clínica multidisciplinar en los centros San Juan de Dios
La transferencia de este modelo de investigación es ya una realidad en los distintos centros de la institución en Madrid:
- Hospital Fundación San José (Neurorrehabilitación)
Los profesionales trabajan para identificar de forma precoz las limitaciones que pueden comprometer la autonomía de los pacientes con enfermedades neurológicas o daño cerebral adquirido., desarrollando programas individualizados orientados a mantener la capacidad funcional, prevenir complicaciones asociadas al inmovilismo y mejorar la calidad de vida.
Integran la terapia en el agua (hidroterapia), una herramienta terapéutica que facilita el movimiento en personas con limitaciones motoras, reduce la carga articular y permite trabajar la fuerza, el equilibrio y la resistencia en un entorno seguro. - Colegio de Educación Especial Hospital San Rafael
Un equipo de fisioterapeutas integrados en el aula realiza una valoración continua del alumnado con afectación motora grave, detectando cambios sutiles y previniendo complicaciones derivadas de la inmovilidad de forma lúdica y terapéutica. - Hospital Universitario San Rafael (Geriatría y Urgencias)
Para la detección precoz del deterioro funcional, el Servicio de Geriatría realiza una evaluación funcional que permite identificar situaciones de fragilidad, pérdida de autonomía o riesgo de dependencia y poner en marcha intervenciones personalizadas.
Evaluación funcional temprana durante el ingreso hospitalario del paciente mayor para evitar que la hospitalización acelere el deterioro funcional. El centro cuenta además con la acreditación GEDA (Geriatric Emergency Department Accreditation) en su Servicio de Urgencias.
Como destacan desde la Fundación San Juan de Dios, la clave de este enfoque integral y multidisciplinar reside en anticiparse al deterioro muscular para mantener la autonomía de las personas atendidas durante el mayor tiempo posible.