Un artículo de Accent Social

El envejecimiento demográfico, el aumento de las situaciones de dependencia y el deseo de la mayoría de las personas de permanecer en su hogar el máximo tiempo posible plantean nuevos retos para los servicios de atención domiciliaria. En este contexto, la innovación está adquiriendo un papel creciente para reforzar los cuidados, anticiparse a situaciones de riesgo y ofrecer una atención más personalizada.

Lejos de sustituir la labor de los profesionales, determinadas tecnologías ofrecen nuevas posibilidades para ampliar los cuidados y mejorar la capacidad de respuesta ante nuevas necesidades. En Accent Social, esta apuesta por la innovación se materializa en iniciativas como el modelo SAD 4.0, los sensores inteligentes o los asistentes de voz, que permiten avanzar hacia una atención más coordinada, preventiva y personalizada.

Hacia una atención más integrada

Un ejemplo de esta evolución es el modelo SAD 4.0, una iniciativa de atención integrada social y sanitaria orientada a favorecer la recuperación de personas mayores en su propio domicilio mediante la coordinación entre servicios sociales y profesionales sanitarios.

Este modelo cuenta con la participación de las trabajadoras familiares del servicio de atención domiciliaria que, de forma transitoria, les ayudan con las actividades de la vida diaria, en coordinación con profesionales sanitarios como enfermeras, fisioterapeutas, o terapeutas ocupacionales, que complementan la atención a estas personas con el objetivo de agilizar la recuperación.

Según datos facilitados por el Parc Taulí de Sabadell, centro sanitario que lidera esta prueba piloto, la mayoría de las personas derivadas al SAD 4.0 han presentado una evolución favorable y la estancia hospitalaria se ha reducido en torno a cinco o seis días.

“Se trata de poner a disposición de cada persona usuaria, en su propio domicilio, un equipo de profesionales que ofrece una atención similar a la que podría recibir en el hospital, pero con un enfoque mucho más centrado en la persona y una dedicación individualizada durante la prestación del servicio”, explica Lorena Cifuentes, jefa de servicio de Accent Social.

La experiencia durante este primer año de prueba piloto también ha puesto de manifiesto la buena aceptación del modelo entre las personas usuarias, que pueden continuar su recuperación en su domicilio y mantenerse en su entorno habitual, con apoyos adaptados a sus necesidades y un seguimiento continuado de su evolución.

Sensores inteligentes para detectar cambios en las rutinas diarias

Accent Social también está desarrollando experiencias piloto basadas en sensores inteligentes ubicados en diferentes puntos estratégicos del domicilio diseñados para identificar cambios significativos en las rutinas diarias de las personas usuarias. Estas herramientas permiten reforzar el seguimiento y facilitar una actuación temprana ante posibles situaciones de riesgo.

“La tecnología nos ayuda a detectar señales de alerta que podrían pasar desapercibidas, y cuando esto ocurre, se realiza una llamada de comprobación para verificar que todo está bien. Si no es posible contactar con la persona usuaria, se activa el protocolo de seguimiento correspondiente con el equipo responsable del servicio”, explica Lluïsa Domingo, técnica del departamento de Innovación de Accent Social.

Asistentes de voz para favorecer la autonomía y el aprendizaje digital

Otra de las herramientas incorporadas en algunos servicios son los asistentes de voz, que pueden contribuir a favorecer la autonomía y la comunicación y servir de apoyo en la vida cotidiana de las personas mayores. Entre sus funcionalidades se encuentra la posibilidad de programar recordatorios personalizados relacionados con actividades y rutinas diarias.

En este sentido Domingo explica que “las trabajadoras familiares pueden configurar avisos relacionados con la toma de medicación, citas médicas, actividades programadas o cualquier otra rutina importante para la persona usuaria”. Esta funcionalidad permite adaptar el uso del dispositivo a las necesidades y rutinas de cada persona.

Además de su aplicación como herramienta de apoyo en el domicilio, el uso de estos dispositivos incorpora unadimensión de aprendizaje y familiarización con la tecnología. Los asistentes de voz pueden acercar las herramientas digitales a personas mayores que, por desconocimiento o por una menor familiaridad con ellas, no suelen incorporarlas a su vida cotidiana. Su utilización puede contribuir así a reducir determinadas barreras digitales, favorecer el aprendizaje de nuevas habilidades yestimular el interés por la tecnología.

Estos dispositivos también permiten realizar videollamadascon los equipos de coordinación, además de ofrecer otras funcionalidades de uso cotidiano, como escuchar música.

Tecnología y atención profesional: una alianza necesaria

La incorporación de tecnología abre nuevas posibilidades para los servicios de atención domiciliaria, especialmente cuando se plantea como un apoyo a la intervención profesional. Su aplicación puede contribuir a reforzar el seguimiento, adaptar las respuestas a las necesidades de cada persona y detectar de forma temprana posibles situaciones de riesgo.

«La innovación no tiene sentido si no mejora realmente la vida de las personas. El reto es utilizar la tecnología para que puedan vivir más tiempo en su hogar, con más autonomía, más seguridad y más capacidad de decisión sobre su propio proyecto de vida», concluye la técnica de innovación de Accent Social.

En un contexto de creciente demanda de apoyos en el domicilio, la incorporación de nuevas herramientas tecnológicas plantea oportunidades para avanzar hacia modelos de atención más preventivos, coordinados y centrados en la persona.