La terapia con mascotas, que forma parte de las intervenciones asistidas con animales, puede incorporarse como complemento a programas de rehabilitación, estimulación o acompañamiento a personas mayores, siempre dentro de un entorno supervisado por profesionales y con medidas dirigidas a garantizar la seguridad y el bienestar de todos los implicados.
La Intervención Asistida con Animales aporta numerosos beneficios a la hora de mejorar la calidad de vida de las personas mayores, como la mejora del estado de ánimo, de la atención y la memoria, de la psicomotricidad…
Tal y como explica Miriam Piqueras, directora médica de Sanitas Mayores, “con el paso de los años es habitual que aparezcan cambios en el sistema motor. La fuerza disminuye de forma progresiva, los movimientos pueden volverse menos ágiles y mantener la estabilidad requiere más esfuerzo. Esto suele dificultar tareas cotidianas como levantarse de una silla, caminar con seguridad o desenvolverse con autonomía en el día a día”.

“Para prevenir ese deterioro o ralentizar su avance, las terapias no farmacológicas desempeñan un papel relevante”, entre ellas, las intervenciones asistidas con animales, que aportan beneficios específicos al combinar trabajo funcional, motivación y participación activa.
Dentro de este ámbito existen distintas modalidades de intervención. Algunas se centran en objetivos rehabilitadores concretos, como mejorar fuerza, coordinación o equilibrio. Otras priorizan la estimulación cognitiva, la socialización o el acompañamiento emocional. La intensidad, duración y tipo de actividad se adapta siempre a la situación clínica y funcional de cada persona.
Y es que, “cada intervención debe responder a una necesidad real y contar con objetivos claros. No se trata solo de compartir tiempo con un animal, sino de integrar esa interacción dentro de un plan terapéutico individualizado”, señala Miriam Piqueras.
En este sentido, las actividades pueden ser muy variadas:
- Cepillar al animal o colocarle el arnés ayuda a trabajar la movilidad fina de manos y muñecas y la coordinación
- Pasear con el perro, con apoyo profesional cuando sea necesario, permite entrenar la marcha, los cambios de ritmo y el equilibrio
- Lanzar un juguete, recogerlo o entregar una recompensa puede utilizarse para mejorar el alcance, la estabilidad del tronco o la movilidad del hombro
- Ejercicios sentados mejora la movilidad de personas con mayor limitación funcional
En el plano motor y emocional, los especialistas de Sanitas Mayores destacan cuatro beneficios concretos:
- Mayor adherencia a la rehabilitación
Convertir el ejercicio en una actividad significativa puede reducir el abandono de las rutinas terapéuticas y mejorar la constancia.
- Entrenamiento funcional más completo
En una misma sesión se trabaja equilibrio, coordinación, movilidad articular y destreza manual mediante tareas aplicadas a la vida diaria.
- Recuperación de la confianza tras caídas o lesiones.
El foco en la interacción con el animal disminuye el miedo al movimiento y facilita una participación más espontánea.
- Mejora del estado emocional y social
El vínculo con el animal favorece asimismo la motivación, estimula la comunicación y ayuda a reducir apatía o sensación de soledad.
“En muchas personas mayores, la motivación marca la diferencia entre abandonar una rutina o mantenerla. La presencia del animal puede facilitar esa implicación y convertir el ejercicio en una experiencia más natural y participativa”, concluye Miriam Piqueras.
En definitiva, además de mejora la movilidad, implementar la Intervención Asistida con Animales contribuye a fomentar la interacción social y mejorar el estado de ánimo. Asimismo, en personas con deterioro cognitivo se utilizan mascotas robóticas como herramienta de apoyo terapéutico para generar sensación de calma, mitigar los episodios de agitación y despertar respuestas afectivas positivas.