Desde la Sociedad Española de Geriatría y Gerontología (SEGG) se pone de relieve la importancia de la reforma de las leyes de Dependencia y Discapacidad, culminada por el Pleno del Congreso de los Diputados tras su tramitación en el Senado. Destaca que la reforma introduce cambios relevantes en el Sistema para la Autonomía y Atención a la Dependencia (SAAD) y plantea una ampliación y flexibilización de los apoyos disponibles.
Para la SEGG, la reforma de las leyes de Dependencia y Discapacidad introduce medidas que permiten adaptar en mayor medida los apoyes existentes a las necesidades y circunstancias de cada persona y reforzar su autonomía y capacidad de decisión.

Entre las principales novedades la SEGG destaca:
- la eliminación de incompatibilidades entre prestaciones y servicios, que permitirá contemplar la combinación de diferentes apoyos cuando resulte necesario
- la incorporación de la asistencia personal al catálogo de servicios
- la ampliación del servicio de ayuda a domicilio
- el reconocimiento las figuras de persona cuidadora principal y persona cuidadora no profesional
- el reconocimiento de la teleasistencia como derecho subjetivo para las personas con dependencia reconocida
- la reducción de 6 a 3 meses del plazo máximo para resolver el procedimiento de reconocimiento de la situación de dependencia
«Para las personas mayores, estos cambios refuerzan la importancia de avanzar hacia una atención que tenga en cuenta la situación funcional, las necesidades de apoyo y las preferencias de cada persona. Desde una perspectiva geriátrica y gerontológica, la atención a la dependencia debe estar vinculada al mantenimiento de la capacidad funcional, la autonomía y la calidad de vida, así como al respeto a la capacidad de decisión de las personas sobre los apoyos que necesitan», indican desde esta Sociedad Médica.
La reforma también modificaciones en materia de discapacidad, como el reconocimiento automático de determinados grados de discapacidad en función del grado de dependencia reconocido y el refuerzo de la accesibilidad universal, la vida independiente y la inclusión.
Principales desafíos para desarrollar e implantar la reforma
A juicio de la SEGG, la aprobación de la reforma abre ahora una etapa especialmente relevante: su desarrollo, financiación e implantación efectiva en las distintas comunidades autónomas. Y es que, el reconocimiento de nuevos derechos y la ampliación de los apoyos deberán ir acompañados de los recursos necesarios para garantizar que puedan hacerse efectivos de forma adecuada y evitar desigualdades territoriales en el acceso a servicios y prestaciones.
Entre los principales desafíos se encuentran:
- la reducción de las listas de espera
- la disponibilidad de profesionales cualificados
- una financiación suficiente y estable
- la adecuada coordinación entre los sistemas sanitario y social
- la garantía de una aplicación homogénea de los derechos reconocidos, evitando diferencias en función del territorio de residencia
En este sentido, «la aplicación de la reforma será determinante para que los cambios previstos puedan traducirse en apoyos accesibles, suficientes y adaptados a las necesidades de las personas, especialmente de aquellas que requieren atención continuada», recalcan desde la SEGG.
Esta entidad reclama que el abordaje de la dependencia forme parte de una estrategia más amplia de atención a las personas mayores, que incorpore también la prevención, la promoción de la autonomía y la capacidad funcional, así como una atención social y sanitaria coordinada que permita responder de manera integral a las necesidades de cada persona.