Ante el envejecimiento poblacional, se está implementando un modelo asistencial donde las soluciones digitales complementen el cuidado profesional sin sustituir el trato humano. Estas herramientas permiten detectar de forma precoz pérdidas de autonomía, personalizar terapias y estrechar los vínculos familiares, comentan desde Sanitas Mayores.

El aumento de la esperanza de vida plantea el reto de transformar los cuidados para preservar la independencia de las personas mayores. En este contexto, la tecnología digital es un aliado clave en la rehabilitación, la fisioterapia digital y la estimulación de funciones como la memoria o el lenguaje. Además, dispositivos como los asistentes de voz facilitan las rutinas y la comunicación en los centros residenciales.

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La tecnología digital ayuda a reforzar terapias, facilitar rutinas y mejorar la comunicación con las familias


Pero para que estas herramientas aporten valor real, deben seguir un estricto sentido médico. En este sentido, Verónica García-Miranda To, directora de transformación de negocio de Sanitas Mayores señala que “en el cuidado de las personas mayores, la tecnología aporta valor cuando refuerza la atención presencial y ayuda a observar mejor la evolución de cada persona”.

“Pequeños cambios en la movilidad, la orientación o la participación diaria suelen anticipar una pérdida de autonomía, y las herramientas digitales permiten detectar antes esas señales, ajustar los apoyos y evitar que el deterioro tenga más impacto en la vida cotidiana”, “Además, estas soluciones nos permiten acompañar a los pacientes de una manera más cercana y fortalecer el vínculo con sus familiares”, destaca la experta.

Incorporar la tecnología con criterio clínico

La digitalización no solo mejora la monitorización, sino que agiliza los diagnósticos y optimiza la gestión del equipo médico. “La tecnología debe incorporarse con criterio clínico y no solo por disponibilidad. Cuando permite registrar la evolución de una terapia, detectar cambios en la movilidad o conocer mejor la respuesta de una persona ante una actividad, ayuda a los equipos a ajustar el cuidado con más precisión. Su verdadero valor radica en convertir la información en decisiones útiles para preservar autonomía”, señala la directora de transformación de negocio de Sanitas Mayores.

El propósito final de la optimización digital es ganar tiempo para la relación interpersonal. “Eso al final nos permite dedicar más tiempo de calidad a los pacientes. Es decir, la tecnología bien utilizada nos ayuda a ofrecer un trato más humano y más cercano”, indica Verónica García-Miranda To.

Pautas clave para una integración digital con éxito

Para garantizar que las herramientas contribuyan positivamente al bienestar del mayor, los expertos de Sanitas Mayores recomiendan seguir cinco pautas esenciales:

  • Identificar la necesidad concreta: La herramienta debe responder a una dificultad real de la rutina (ejercicios, recordatorios o comunicación) para garantizar su continuidad.
  • Priorizar sistemas sencillos: Deben elegirse tecnologías intuitivas y adaptadas a las capacidades sensoriales y cognitivas del usuario para evitar el rechazo.
  • Mantener el seguimiento profesional: Los datos recogidos solo son útiles si se interpretan clínicamente para ajustar el plan de cuidados.
  • Cuidar el vínculo humano: Los dispositivos deben reforzar las relaciones con familiares y profesionales, nunca sustituir el contacto presencial.
  • Reevaluación periódica: Las soluciones deben ajustarse de manera constante a medida que cambian las necesidades y el nivel de autonomía del mayor.