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Un artículo de Ana Soto Ruiz,
Técnico Superior en Audiología Protésica en Audika España

Las caídas constituyen uno de los síndromes geriátricos más frecuentes y representan una de las principales causas de pérdida de autonomía en las personas mayores. Sus consecuencias pueden ir más allá de una lesión puntual: fracturas, hospitalizaciones, miedo a volver a caminar con normalidad, reducción de la actividad física y, en muchos casos, un deterioro progresivo de la independencia funcional.

Por este motivo, la prevención de las caídas es una prioridad para los profesionales sanitarios y sociosanitarios que trabajan con personas mayores. Habitualmente, las estrategias preventivas se centran en factores como la fragilidad, las alteraciones de la marcha, los problemas visuales, la polimedicación o determinadas patologías crónicas. Sin embargo, existe otro factor que a menudo pasa desapercibido: la salud auditiva.

La pérdida auditiva asociada al envejecimiento, conocida como presbiacusia, es una de las condiciones crónicas más frecuentes en la población mayor. A pesar de ello, muchas personas conviven con dificultades para oír durante años sin buscar ayuda profesional, al considerar que forman parte normal del envejecimiento.

Pero las implicaciones de una pérdida auditiva van mucho más allá de la dificultad para seguir una conversación. La audición desempeña un papel fundamental en la forma en que las personas se relacionan con su entorno, mantienen la orientación y responden a los estímulos que reciben a diario. Por ello, la salud auditiva debe considerarse un elemento esencial dentro de las estrategias orientadas a promover un envejecimiento saludable, preservar la autonomía y favorecer la calidad de vida de las personas mayores.

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La salud auditiva debe ser un elemento esencial dentro de las estrategias orientadas a promover un envejecimiento saludable


La audición aporta información esencial para la orientación, la movilidad y la seguridad

Cuando pensamos en la audición solemos asociarla a la capacidad de escuchar conversaciones o percibir sonidos. Sin embargo, el sistema auditivo también nos proporciona información constante sobre el entorno en el que nos encontramos.

El sonido de una puerta que se abre, unos pasos que se aproximan, el tráfico en una calle o una voz que advierte de un obstáculo son señales que ayudan a interpretar lo que ocurre a nuestro alrededor y a reaccionar de forma adecuada.

A medida que la capacidad auditiva disminuye, parte de esta información puede dejar de percibirse o hacerlo de manera menos precisa. Esto puede dificultar la orientación espacial y la capacidad para desenvolverse con seguridad, especialmente en entornos complejos o desconocidos.

Además, las personas con pérdida auditiva suelen realizar un esfuerzo adicional para comprender conversaciones y sonidos. Este fenómeno, conocido como esfuerzo auditivo, obliga al cerebro a destinar más recursos a la escucha, lo que puede reducir la atención disponible para otras tareas simultáneas.

En una persona mayor que camina por un entorno concurrido, sube escaleras o se desplaza por espacios con múltiples estímulos, esta situación puede influir en la forma en que procesa la información del entorno y responde a ella.

La salud auditiva forma parte de una valoración integral de la persona mayor

Uno de los principios fundamentales de la geriatría es que los síndromes geriátricos suelen tener un origen multifactorial. Las caídas, la fragilidad o la pérdida de autonomía rara vez responden a una única causa, sino a la interacción de distintos factores que afectan a la salud y la funcionalidad de la persona.

La salud auditiva debe considerarse como una pieza más dentro de una valoración integral. Aunque tradicionalmente se ha asociado únicamente a la comunicación, hoy sabemos que puede influir en aspectos tan relevantes como la participación social, la seguridad, la movilidad o la capacidad para desenvolverse de forma independiente en el día a día.

La pérdida auditiva, además, no siempre aparece de forma aislada. Con frecuencia convive con otros problemas asociados al envejecimiento, como alteraciones visuales, limitaciones de movilidad, fragilidad o determinadas enfermedades crónicas.

Por ello, los especialistas insisten en la importancia de realizar una valoración integral que tenga en cuenta todos aquellos factores que pueden influir en la funcionalidad, la seguridad y la calidad de vida de la persona.

Desde esta perspectiva, la audición debe entenderse como una capacidad funcional esencial para mantener la independencia y favorecer un envejecimiento activo.

El impacto sobre la autonomía va más allá de la comunicación

Más allá de sus efectos sobre la comunicación, la pérdida auditiva puede tener un impacto significativo en la forma en que una persona participa en su entorno y mantiene su independencia. Con frecuencia, las personas mayores que tienen problemas de audición comienzan a evitar determinadas situaciones sociales porque les resulta complicado seguir las conversaciones o porque sienten inseguridad al interactuar con otras personas.

Poco a poco, esta situación puede traducirse en una menor participación en actividades comunitarias, reuniones familiares o iniciativas de ocio. Como consecuencia, pueden reducirse las oportunidades de interacción social y, en algunos casos, disminuir también la actividad física y la participación en actividades cotidianas.

La autonomía no depende únicamente de la capacidad para realizar actividades básicas de la vida diaria. También está relacionada con la posibilidad de mantener relaciones sociales, participar en el entorno y tomar decisiones de forma independiente.

Desde esta perspectiva, preservar la salud auditiva contribuye a mantener la conexión con el entorno y favorece una participación más activa en la vida cotidiana.

Residencias y centros de día: una oportunidad para la detección precoz

A pesar de su elevada prevalencia, muchas personas tardan años en consultar a un profesional tras la aparición de los primeros síntomas de pérdida auditiva. En ocasiones, estas dificultades se atribuyen al envejecimiento normal o se compensan mediante estrategias que retrasan la búsqueda de ayuda especializada.

Por ello, los profesionales que trabajan en residencias, centros de día y otros recursos asistenciales desempeñan un papel fundamental en la detección precoz.

Señales como pedir que se repitan las cosas con frecuencia, responder de forma inadecuada a determinadas preguntas, aumentar excesivamente el volumen de la televisión o mostrar dificultades para participar en conversaciones grupales pueden indicar la existencia de un problema auditivo.

Detectar estas señales de forma temprana permite derivar a la persona a un profesional de la audición y adoptar medidas que ayuden a mantener su bienestar, autonomía y participación en la vida diaria.

Cuidar la audición también es promover un envejecimiento más seguro

La prevención de las caídas y la preservación de la autonomía requieren un enfoque multidisciplinar que contemple todos los factores que pueden influir en la funcionalidad y el bienestar de las personas mayores.

La fuerza muscular, el equilibrio, la visión, la medicación o la adaptación del entorno son aspectos fundamentales, pero la audición también merece ocupar un lugar destacado dentro de esta estrategia preventiva.

Escuchar bien ayuda a interpretar mejor el entorno, favorece la comunicación, facilita la participación social y contribuye a mantener la independencia funcional durante más tiempo.

Desde Audika, recomendamos realizar revisiones auditivas periódicas especialmente a partir de los 55 años o ante cualquier señal de dificultad para oír. Detectar de forma precoz una pérdida auditiva permite actuar antes y contribuir a mantener la autonomía, la comunicación y la calidad de vida.

En una sociedad cada vez más longeva, promover la salud auditiva significa mucho más que mejorar la capacidad de escuchar. Significa contribuir a que las personas mayores puedan seguir participando activamente en su entorno, mantener su autonomía y afrontar el envejecimiento con mayores garantías de bienestar y seguridad.