Un artículo de Patricia García Lozano, Directora de Ventas en Personaliza ACP

El envejecimiento de la población constituye uno de los principales desafíos de los sistemas sanitarios y sociales actuales. El aumento de la esperanza de vida, unido a la mayor prevalencia de enfermedades crónicas y situaciones de dependencia, ha incrementado la necesidad de desarrollar modelos de cuidados de larga duración más sostenibles, personalizados y eficientes (World Health Organization [WHO], 2020).

En este contexto, la innovación tecnológica está adquiriendo un papel cada vez más relevante en el ámbito sociosanitario. La digitalización de procesos y la incorporación de nuevas herramientas tecnológicas no deben entenderse como una sustitución de la atención humana, sino como un apoyo que permite mejorar la organización de los cuidados, optimizar recursos y reforzar la atención centrada en la persona.

eriatricarea digitalizacion cuidado
La digitalización del cuidado permite avanzar hacia modelos de atención más humanos, personalizados y sostenibles


Tecnología y atención centrada en la persona

En los últimos años, el modelo de atención centrada en la persona se ha consolidado como uno de los principales enfoques en geriatría y gerontología. Este paradigma promueve una atención individualizada, respetuosa con las preferencias y necesidades de cada persona, y orientada a preservar la autonomía y la calidad de vida (Kitwood, 1997).

La aplicación de herramientas digitales en los cuidados de larga duración puede facilitar este enfoque mediante una mejor gestión de la información y una mayor continuidad asistencial. La digitalización permite registrar de forma estructurada la evolución funcional, cognitiva y social de las personas atendidas, favoreciendo un seguimiento más preciso y una toma de decisiones más ajustada a sus necesidades reales.

Asimismo, diversos estudios señalan que las tecnologías aplicadas al ámbito sociosanitario contribuyen a reducir la carga administrativa de los profesionales y mejorar la coordinación entre equipos, aspectos fundamentales en entornos de atención complejos (Teixeira & Suomi, 2014).

Digitalización y eficiencia en los cuidados

Uno de los principales retos de los cuidados de larga duración es garantizar una atención de calidad en un contexto marcado por el incremento de la demanda asistencial y la limitación de recursos humanos y organizativos.

En este sentido, la digitalización puede convertirse en una herramienta estratégica para mejorar la eficiencia de los servicios. La centralización de la información, la automatización de determinadas tareas administrativas y la mejora de la comunicación entre profesionales permiten optimizar tiempos y reducir duplicidades.

La evidencia científica muestra que los sistemas digitales de apoyo a la atención sanitaria pueden mejorar la coordinación asistencial y favorecer intervenciones más rápidas y eficientes, especialmente en personas mayores con necesidades complejas o pluripatología (Choudhury, Renjilian & Asan, 2021).

Además, la incorporación de soluciones tecnológicas accesibles resulta especialmente relevante en centros pequeños o medianos, donde los recursos suelen ser más limitados y donde la optimización organizativa tiene un impacto directo sobre la calidad asistencial.

Datos, personalización y toma de decisiones

La digitalización de los cuidados de larga duración no debe limitarse únicamente a la informatización de procesos administrativos. El verdadero potencial de las herramientas tecnológicas reside en su capacidad para facilitar modelos de atención más personalizados, capaces de recoger información relevante sobre la historia de vida, preferencias, rutinas, capacidades y necesidades de cada persona.

En los modelos actuales de Atención Centrada en la Persona (ACP), la individualización de los cuidados constituye uno de los principales indicadores de calidad asistencial. Teresa Martínez Rodríguez, una de las principales referentes en ACP en España, destaca que la personalización efectiva requiere sistemas que permitan integrar información significativa y actualizada de la persona atendida, evitando intervenciones estandarizadas o fragmentadas (Martínez Rodríguez, 2019).

En este sentido, las herramientas digitales adquieren especial relevancia cuando permiten estructurar y organizar esta información de manera accesible para los equipos profesionales, favoreciendo una atención más coherente y adaptada a la evolución individual de cada usuario.

Además, diferentes estudios han evidenciado que la implementación de modelos ACP puede generar impactos positivos sobre el bienestar y la capacidad de adaptación de las personas mayores institucionalizadas. Un estudio publicado en la Revista Española de Geriatría y Gerontología observó mejores resultados en bienestar y “thriving” en residencias que aplicaban modelos de atención centrados en la persona frente a modelos tradicionales (Gómez et al., 2021).

La Organización Mundial de la Salud también señala que los sistemas de atención orientados al envejecimiento saludable deben priorizar la capacidad funcional, la autonomía y las preferencias individuales de las personas mayores, aspectos que requieren herramientas suficientemente flexibles y adaptables a cada contexto asistencial (WHO, 2015).

Hacia ecosistemas digitales de cuidados más flexibles

El futuro de los cuidados de larga duración apunta hacia ecosistemas digitales capaces de integrar información clínica, funcional y social en un único entorno de trabajo. Sin embargo, para que estas herramientas resulten realmente útiles, deben responder a las dinámicas reales de los equipos asistenciales y adaptarse a las características específicas de cada centro y de cada persona usuaria.

Diversos trabajos sobre Atención Integral y Centrada en la Persona (AICP) destacan que los modelos más eficaces son aquellos capaces de combinar coordinación asistencial, flexibilidad organizativa y personalización de los apoyos (Rodríguez et al., 2017).

En este contexto, comienzan a surgir soluciones tecnológicas específicamente diseñadas para el ámbito sociosanitario que buscan facilitar la recogida y organización de información significativa sobre cada persona, mejorar la coordinación entre profesionales y adaptar los cuidados a la realidad diaria de centros pequeños y medianos, donde la optimización de recursos resulta especialmente importante.

Especialmente en centros de menor tamaño, estas herramientas representan una oportunidad para incorporar innovación sin necesidad de grandes infraestructuras tecnológicas, favoreciendo procesos más ágiles y una mejor organización de los equipos.

Conclusión

La digitalización del cuidado representa una oportunidad para avanzar hacia modelos de atención más humanos, personalizados y sostenibles. La tecnología, utilizada de forma adecuada y adaptada a la realidad asistencial, puede contribuir a mejorar la calidad de los cuidados, optimizar la labor de los profesionales y reforzar la atención centrada en la persona.

En un contexto de creciente envejecimiento poblacional y aumento de la demanda asistencial, la incorporación de soluciones digitales en los cuidados de larga duración se perfila como una herramienta clave para afrontar los retos presentes y futuros del sector sociosanitario.

Bibliografía: