Un artículo de Juan Melus,
Coordinador Asistencial y Fisioterapeuta en Grupo Villamor

Las caídas constituyen uno de los principales síndromes geriátricos y representan una de las causas más frecuentes de pérdida de autonomía, deterioro funcional e institucionalización en las personas mayores. Durante años, muchas estrategias preventivas se centraron en limitar el movimiento con el objetivo de reducir el riesgo de caída.

Sin embargo, la evidencia científica y la experiencia clínica muestran que mantener la movilidad constituye una de las intervenciones más eficaces para preservar la capacidad funcional y favorecer un envejecimiento activo.

Este artículo revisa el papel de la fisioterapia en la prevención de las caídas y presenta la experiencia desarrollada en las nueve residencias del Grupo Villamor, donde la reducción progresiva del uso de sujeciones, acompañada de una adecuada valoración funcional, ejercicio terapéutico y trabajo multidisciplinar, ha permitido avanzar hacia un modelo de atención más seguro, menos restrictivo y centrado en la persona.

El envejecimiento de la población constituye uno de los mayores retos para los sistemas sanitarios y sociosanitarios. Vivimos más años que nunca, pero también convivimos con una mayor prevalencia de enfermedades crónicas, fragilidad y dependencia. En este contexto, las caídas representan uno de los síndromes geriátricos con mayor repercusión sobre la autonomía y la calidad de vida de las personas mayores.

Desde la práctica diaria comprobamos que una caída rara vez aparece de forma aislada. Habitualmente es la consecuencia de un proceso que comienza mucho antes, cuando la persona pierde fuerza muscular, disminuye su actividad física o empieza a caminar con menos seguridad. Por ello, la prevención no debe limitarse a evitar que una persona llegue al suelo, sino que debe centrarse en mantener su capacidad funcional durante el mayor tiempo posible.

Precisamente esa es la filosofía que recoge el Protocolo de Fisioterapia para Residencias de Personas Mayores (dentro del sistema de autogestión de calidad MAC 200) del Grupo Villamor, donde la valoración funcional, el ejercicio terapéutico y el seguimiento continuado constituyen la base de la intervención fisioterapéutica.

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Mantener la movilidad constituye una de las intervenciones más eficaces para preservar la capacidad funcional y favorecer un envejecimiento activo


Fragilidad, sarcopenia y movimiento

La fragilidad y la sarcopenia reducen la capacidad del organismo para responder ante situaciones cotidianas y aumentan la vulnerabilidad de las personas mayores. La pérdida progresiva de fuerza muscular afecta especialmente a los miembros inferiores, dificultando acciones tan básicas como levantarse de una silla, caminar con seguridad o reaccionar ante un pequeño desequilibrio.

En la práctica clínica observamos con frecuencia que la inmovilización acelera este proceso. Cada día con menor actividad física favorece la atrofia muscular, empeora el equilibrio y aumenta la dependencia funcional. Por el contrario, mantener el movimiento ayuda a conservar la fuerza, mejora la coordinación y retrasa el deterioro funcional.

Como recoge Carmen Ruiz Carazo, fisioterapeuta del Grupo Villamor, en su documento La importancia del movimiento, el movimiento debe entenderse como una auténtica intervención terapéutica y no únicamente como una actividad física. Esta idea resume una de las bases de la fisioterapia geriátrica actual: cuanto más tiempo consiga mantenerse activa una persona, mayores serán sus posibilidades de conservar la autonomía.

El modelo preventivo del Grupo Villamor

En el Grupo Villamor, la prevención de las caídas forma parte del trabajo diario de los fisioterapeutas. El modelo de intervención, recogido en el Protocolo de Fisioterapia (MAC 200), comienza durante el proceso de acogida con una valoración funcional integral que permite conocer las capacidades de cada persona e identificar de forma precoz los factores de riesgo.

A partir de esta valoración se diseñan programas individualizados que incluyen entrenamiento de la marcha, fortalecimiento muscular, trabajo del equilibrio, gerontogimnasia, paseos terapéuticos y talleres específicos de prevención de caídas. Paralelamente, el fisioterapeuta participa en las Comisiones de Caídas y Comisiones de Sujeciones, donde cada situación se analiza de forma individualizada junto al resto del equipo multidisciplinar.

Resultados principales

El análisis realizado en las nueve residencias del Grupo Villamor permitió registrar un total de 699 caídas (durante el transcurso del año 2025), distribuidas entre 259 durante el turno de mañana, 263 durante la tarde y 176 durante la noche. Estos datos muestran que la mayor incidencia se concentra en los periodos de mayor actividad funcional, lo que permite orientar las medidas preventivas hacia las franjas horarias de mayor riesgo.

Uno de los resultados más relevantes fue la evolución observada en el uso de las sujeciones físicas. Durante el periodo analizado (año 2025), el número de personas con sujeción descendió de 212 a 103, lo que supone una reducción aproximada del 51,4 %. Este descenso se produjo sin un incremento clínicamente relevante del número de caídas, reforzando la idea de que la seguridad no depende de restringir el movimiento, sino de preservar la capacidad funcional mediante intervenciones adecuadas.

Los resultados obtenidos coinciden con la evidencia científica disponible y apoyan un cambio de paradigma en la prevención de las caídas. Limitar el movimiento no constituye la estrategia más eficaz para aumentar la seguridad. Por el contrario, la valoración funcional, el ejercicio terapéutico y el trabajo coordinado del equipo multidisciplinar permiten actuar sobre los factores modificables del riesgo y favorecer un envejecimiento más activo.

La experiencia desarrollada en el Grupo Villamor demuestra que reducir las sujeciones no significa disminuir la seguridad, sino sustituir un modelo basado en la restricción por otro orientado a mantener la movilidad, la funcionalidad y la participación de la persona mayor.

Aplicación práctica

La experiencia obtenida permite trasladar varias recomendaciones a la práctica asistencial:

  • Realizar valoraciones funcionales desde el proceso de acogida y reevaluarlas periódicamente.
  • Incorporar el ejercicio terapéutico como parte de la atención diaria.
  • Evitar periodos prolongados de inmovilización siempre que la situación clínica lo permita.
  • Revisar de forma individualizada la necesidad de utilizar sujeciones físicas.
  • Favorecer el trabajo coordinado entre todos los profesionales del equipo multidisciplinar.
  • Implicar a las familias en la importancia de mantener la movilidad como parte del tratamiento.

La movilidad constituye uno de los principales factores protectores frente al deterioro funcional. La experiencia desarrollada en las nueve residencias del Grupo Villamor demuestra que es posible avanzar hacia un modelo asistencial menos restrictivo, donde la reducción progresiva de las sujeciones vaya acompañada de programas específicos de fisioterapia, ejercicio terapéutico y seguimiento multidisciplinar.

En definitiva, la prevención de las caídas no comienza cuando una persona pierde el equilibrio. Comienza mucho antes, cuando conseguimos que siga caminando, mantenga su fuerza muscular y continúe participando en su vida diaria.

Porque el objetivo de la fisioterapia geriátrica no es únicamente evitar una caída. Nuestro verdadero objetivo es ayudar a que las personas mayores sigan moviéndose con seguridad, conservando su autonomía y su calidad de vida durante el mayor tiempo posible.

Bibliografía