Un artículo de la Dra. Naiara Fernández, Médica geriatra, Directora Asistencial de IMQ Igurco
e Ismene Arrinda, Fisioterapeuta en Residencia Sociosanitaria IMQ Igurco Orue

La identificación de los factores de riesgo que predisponen al individuo a sufrir una caída es una tarea compleja, ya que se trata de un acontecimiento multicausal. Por ello, la valoración del riesgo de caída, así como su abordaje, deberán ser ejecutados por un equipo multidisciplinar, a través de una valoración geriátrica integral, identificando las capacidades y necesidades del individuo en aspectos clínicos, funcionales, sociales y psicológicos. Con ello, se determinan los riesgos que presenta el adulto mayor y los objetivos para abordar dichos riesgos con acciones concretas.

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Las caídas son uno de los grandes síndromes geriátricos y tienen una alta incidencia


Conviene tener en cuenta que una caída se define como un suceso involuntario que hace perder el equilibrio al individuo y hace que el cuerpo se precipite al suelo o hacia otra superficie firme que esté lo suficientemente cerca.

Las caídas son uno de los grandes síndromes geriátricos y tienen una alta incidencia, sobre todo, en personas mayores de 80 años e institucionalizadas, con un impacto claro en su calidad de vida.

Las caídas son, en muchos casos, la situación precipitante de una cascada de eventos adversos que finalmente conducen a la instauración de la dependencia funcional y al aumento de la necesidad de asistencia sanitaria y sociosanitaria.

Estrategias e intervenciones

En primer lugar es necesario explicitar que el ejercicio físico ha demostrado ser una herramienta eficaz para disminuir el riesgo de caída. En este ámbito, los programas multicomponentes, en los que se combinan distintos tipos de ejercicio físico, trabajando diversos aspectos como la resistencia, la fuerza muscular, el equilibrio y la flexibilidad, obtienen mejores resultados que los que actúan de forma aislada.

Añadido a lo anterior, la optimización de la situación nutricional de la persona mayor y la eliminación de fármacos que pueden aumentar su riesgo de caídas, como pueden ser las benzodiacepinas, son medidas efectivas para reducir el número de estos accidentes.

La instauración de un tratamiento de osteoporosis para minimizar el riesgo de fractura ósea, como consecuencia de una caída, es otra de las intervenciones clínicas que se pueden implementar, siempre, dentro de un control médico global.

En cuanto a la actuación de los factores ambientales, tales como una correcta iluminación, evitar suelos resbaladizos, así como el uso de calzado cerrado y antideslizante, constituyen mejoras que contribuyen a la disminución del riesgo de caída en las personas mayores.