Un artículo de Juan Isidro Menéndez, terapeuta ocupacional y gerontólogo,
Coordinador de la comisión nacional de gerontología del CGCTO y miembro del grupo de trabajo HUB Alzheimer

La demanda de cuidados de larga duración continuará aumentando las próximas décadas a razón, fundamentalmente, de la inversión de la pirámide demográfica. En este escenario, las nuevas tecnologías nos permitirán mejorar el servicio que brindemos así como ahorrar recursos que puedan ser destinados a otras cuestiones.

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La tecnología seguirá evolucionando y constituyendo un pilar fundamental para el buen cuidado de las personas mayores


A continuación, repasaremos brevemente algunos de los buques insignia del campo, a falta de otras innovaciones aún por llegar.

Domótica

El conjunto de sistemas capaces de controlar diferentes elementos del entorno constituyen lo comúnmente conocido como domótica.

A mi juicio, el apartado más útil de esta área es la relativa a la prevención de riesgos, en concreto, caídas. La iluminación, desde su activación vía sensor de movimiento hasta la graduación progresiva al despertar o como ayuda a la higiene del sueño. También la monitorización inteligente para los errantes nocturnos y las camas o suelos inteligentes, capaces de emitir una señal ante un levantamiento imprevisto o una caída.

Realidad virtual y estimulación cognitiva

La realidad virtual y la aumentada son herramientas muy versátiles en la intervención terapéutica. Una aplicación es la recreación de entornos y experiencias significativas lo cual permite – aunque no siempre es el objetivo – suscitar reminiscencias. Esto permite trabajar la orientación y la memoria, entre otros.

En el caso concreto de la realidad aumentada, podemos combinar elementos digitales en el entorno real. Un proyector sobre un mesa puede permitirnos realizar juegos de búsqueda, selección o emulación de Actividades de la Vida Diaria (AVD), entre otros. Por último, de modo transversal, podemos trabajar la estimulación sensorial, a nivel visual o auditivo.

Customer Relationship Management (CRM)

Un CRM es una tecnología diseñada para gestionar y optimar las interacciones de una entidad con clientes actuales y futuros. Tradicionalmente han estado vinculados al entorno empresarial. Sin embargo, plataformas como Salesforce permiten el traslado de la lógica organizativa al ámbito sociosanitario. A este efecto, la compañía ha desarrollado Health Cloud, cuyo objetivo es construir una visión “360º” del usuario.

La información que se puede manejar en una residencia o en una clínica es muy variada: historiales médicos, llamadas, incidencias (como caídas), tratamientos, datos sociales, familiares de contacto, evolución, historia de vida, etc.

No obstante, cabe señalar que existen diferencias entre un CRM como Salesforce y el conocido ResiPlus. El primero es una plataforma generalista que puede adaptarse a muchos sectores, siendo el mencionado Health Cloud la rama específica destinada a sanidad. El segundo es un software diseñado específicamente para residencias geriátricas.

Con todo, tienen un vínculo ineludible: digitalización de los procesos para mejorar la eficiencia de las empresas.

Inteligencia Artificial y burocracia

Poco cabe decir que no esté dicho ya. La Inteligencia Artificial (IA) facilita la gestión administrativa en prácticamente todos los campos.

Una de las mayores cargas de trabajado en una residencia, hoy por hoy, es la administrativa. Una queja común son los recursos invertidos en “papeles”. Aquí, la IA despliega su mayor potencial, siendo capaz de automatizar tareas repetitivas en minutos y ahorrar horas de trabajo a directivos y administrativos. Esto permite a la entidad centrarse en su objetivo principal: las personas.

Podemos ir un paso más allá y crear agentes. Un agente es un modelo de IA con una configuración específica conforme el rol a desempeñar. Cuanto más concreta y específica sea su personalización, mejores serán su resultados.

Robótica

Es quizás la disciplina con mayor proyección. Es una respuesta a la actual falta de personal y un apoyo a futuro dado el seguro aumento en la demanda de servicios por envejecimiento poblacional.

La robótica no se debe entender como un sustituto del cuidado humano. La capacidad mecánica para movilizar un cuerpo, detectar una caída o administrar un fármaco, pone sobre la mesa la competencia para el cálculo de patrones, procesamiento de datos y ejecución de órdenes, pero cuidar no consiste exclusivamente en realizar tareas.

La dimensión humana no puede ser imitada mediante algoritmos o automatizaciones. Por ser breve, la idea que pretendo transmitir se resume en el descubrimiento – o, más bien, confirmación – hecho por Harry Harlow en la década de 1950. Invito al lector a investigarlo.

Conclusiones

La tecnología, en tanto que técnica que permite el aprovechamiento práctico del conocimiento científico, seguirá evolucionando y constituyendo un pilar fundamental para el buen cuidado de nuestros mayores, quienes demandarán una atención más personalizada y eficiente sin por ello – y esto es capital – menos humana.