Un artículo de Uxía Suárez Vázquez,
Terapeuta Ocupacional (COTOGA) por la Universidad de A Coruña
Máster en Gerontología Clínica por la Universidade da Coruña
La sociedad actual atraviesa un momento de profundos cambios en los estilos de vida y, especialmente, en la forma de comprender y organizar los cuidados. La esperanza de vida continúa siguiendo la tendencia ascendente de las últimas décadas, situándose, según datos del Instituto Nacional de Estadística (INE) en 83.8 años en 20231.
Históricamente, en España, ha existido una marcada tendencia social en la que las mujeres asumían el rol principal de cuidadoras, tanto de las personas descendientes como ascendientes. Sin embargo, en la actualidad, las mujeres se han incorporado de manera plena en el ámbito laboral, dejando atrás el modelo tradicional de cuidados, históricamente invisibilizado e infravalorado.
Además, cada vez son más frecuentes los modelos familiares monoparentales o las personas que deciden, de forma libre, no tener descendencia, reduciéndose así la red potencial de apoyo informal2.

Del mismo modo, se observa una creciente tendencia hacia el individualismo, donde los vínculos familiares y vecinales son menos sólidos y la implicación colectiva en los cuidados resulta más limitada2. Esta transformación plantea una cuestión:
¿Quién cuida ahora y cómo responderá el sistema de cuidados ante esta nueva realidad?
A pesar de que en España los estudios continúan demostrando que los cuidados informales constituyen el principal apoyo para las personas en situación de dependencia2, existen otros recursos como puede ser el Servicio de Ayuda en Domicilio (SAD), que facilita el cuidado en el hogar, pero es muy vulnerable a recortes y a un sistema colapsado3. En este contexto, los centros residenciales, pese a las mejoras todavía necesarias, representan un recurso de gran importancia para la sociedad.
Tradicionalmente, las residencias eran concebidas como el último recurso para familias ahogadas por los cuidados y estaban rodeadas de un fuerte estigma social, interpretándose como un abandono. Sin embargo, en la actualidad, comienza a producirse un cambio de paradigma.
Las personas mayores han adquirido mayor autodeterminación, y expresiones como “lo ingresaron” están siendo sustituidas por “me he mudado”. Este cambio lingüístico no es casual, sino que refleja una transición hacia modelos menos paternalistas y más centrados en la decisión y voluntad de la persona.
El objetivo es que las residencias puedan entenderse como un hogar más dentro de la trayectoria vital de cada persona, favoreciendo su capacidad de decisión sobre sus cuidados.
El modelo de Atención Centrado en la Persona (ACP) parte de la premisa de que cada individuo es único, con una historia de vida, metas, valores… por lo que no es posible aplicar respuestas homogéneas. Desde esta perspectiva, tanto desde el punto de vista de profesionales como personas deberíamos plantearnos, ¿cómo quiero ser cuidado y acompañado?
Con frecuencia, esta reflexión se pospone, pero puede implicar que, llegado el momento, la persona no pueda manifestar sus deseos y necesidades. Cobra entonces especial importancia el documento de Voluntades Previas, todavía rodeado de cierto tabú social, pero fundamental para garantizar el respeto hacia los deseos y preferencias de las personas en relación a apoyos y decisiones al final de sus vidas.
Para que los espacios residenciales sean realmente sostenibles con las personas, es necesario avanzar desde modelos jerárquicos y rígidos hacia formas basadas en el trabajo en equipo, autogestión y participación activa de la familia, profesionales y comunidad 4.
Los modelos de cuidados han evolucionado progresivamente hacia enfoques que sitúan a las personas como protagonistas de sus propios proyectos de vida, entendiendo los cuidados como una responsabilidad social compartida.
Resulta entonces necesario incluir a los barrios y a las comunidades, creando “ciudades cuidadoras”: entornos solidarios y amables que funcionen como red de apoyo y referencia5. Crear comunidad y un sentido de pertenencia, es parte crucial para afrontar situaciones prolongadas de dependencia y soledad, favoreciendo la conexión social y el bienestar emocional6.
Asimismo, están surgiendo nuevos proyectos que ponen de manifiesto nuevas tendencias donde las personas planifican sus cuidados futuros. Un ejemplo de ello es, la “nueva economía de los cuidados”, donde se incluyen los modelos Cohousing: un modelo de vivienda colaborativo donde se diseña de manera conjunta un espacio personalizado basado en una economía solidaria; aunque actualmente continúa siendo una opción limitada a una minoría con recursos financieros suficientes para ello7.
Por otro lado, la tecnología debe entenderse como una respuesta al creciente desafío de los cuidados en una sociedad cada vez más envejecida y con mayor demanda asistencial. Para ello, es imprescindible la colaboración entre los diferentes agentes sociales, donde herramientas como la Inteligencia Artificial podrían favorecer modelos innovadores, personalizados y centrados en la persona8.
Teniendo en cuenta todo lo anterior, resulta necesario reflexionar y planificar las etapas finales de la vida, incluyendo “la preparación a la muerte”, que todavía se considera un tema tabú. Un ejemplo especialmente relevante es la Unidad de Coordinación y Apoyo asistencial a residencias sociosanitarias, centrada en mejorar la calidad asistencial mediante la integración de la atención sanitaria y social, evitando ingresos innecesarios y favoreciendo unos cuidados, ya sean curativos o paliativos, de calidad en un entorno conocido y significativo para la persona9.
Debemos afrontar y tratar los cuidados paliativos desde una perspectiva humana, lo que nos lleva a plantearnos preguntas incómodas pero necesarias:
- ¿Cómo nos gustaría ser cuidados al final de nuestra vida?
- ¿En el pasillo de un servicio de urgencias lleno de estímulos o en una habitación conocida con los apoyos necesarios y las personas que valoro?
Todo lo abordado pone de manifiesto la necesidad de seguir investigando y reflexionando sobre los modelos de cuidado y apoyo. Sin embargo, más allá del ámbito profesional y académico, estas preguntas deben incorporarse al debate social, ya que afectan a nuestras vidas, a nuestras familias y a la forma en la que queremos vivir y ser cuidados.
Porque, al fin y al cabo, ¿qué mayor autonomía existe que poder decidir sobre los apoyos y cuidados que necesitaremos a lo largo de cada etapa de nuestra vida?
Uxía Suárez Vázquez
uxia11.usv@nullgmail.com
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BIBLIOGRAFÍA
INNOVACIÓN EN CUIDADOS DE LARGA DURACIÓN
- Instituto Nacional de Estadística (INE). Esperanza de vida al nacer por sexo. 2023 [acceso 28 Abr 2026]. Disponible en: https://www.ine.es/jaxiT3/Datos.htm?t=69617).
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- Amunarriz G, Alcalde-Heras H. ¿Son el liderazgo y la innovación organizacional catalizadores de la atención centrada en las personas?: estudio de caso de la Fundación Matia. Zerbitzuan. 2022;76: 25-46. https://doi.org/10.5569/1134-7147.76.02.
- Prieto D. Cuidar en comunidad sin imaginarios de lo común: la dificultad para comprender las propuestas de las “ciudades cuidadoras” desde las representaciones sociales de la convivencia urbana. Journal of Regional Research, 2025;61: 155-171. https://doi.org/10.38191/iirr- jorr.24.059
- Fajardo E, Leitón Z, Alonso, L. M). Envejecimiento activo y saludable: desafío y oportunidad del siglo XXI. Active and Healthy Aging: Challenge and Opportunity of the XXI Century. Salud. 2021; 37(2),. https://doi.org/10.14482/sun.37.2.155.67
- Tortosa MA, Sundström G. El cohousing senior en España. Cambios desde la economía social en los alojamientos y en la economía de los cuidados para personas mayores. Revista de Economía Pública, Social y Cooperativa. 2022;104: 303-331. 10.7203/CIRIEC-E.104.21435.
- Alenya G. LabORA y ROBOCAT, innovación y soberanía tecnológica en los cuidados. Aplicación en la robóntica en el ámbito asistencial. 2026;6: 7-13. https://www.wemindcluster.com/wp- content/uploads/2026/01/introduccion-brains-num-1-vol-6.pdf
- Unidade de coordinación e apoio asistencial a residencias sociosanitarias. https://xxicoruna.sergas.gal/Paxinas/web.aspx?idTax=12500&idLista=3&idContido=458&mi gtab=458&tipo=paxtab.