Con el paso de los años aumenta el riesgo de desarrollar enfermedades como las cataratas, el glaucoma o la degeneración macular asociada a la edad (DMAE), principales causas de discapacidad visual en la población adulta. La prevención, el diagnóstico precoz y los avances en oftalmología pueden preservar la visión durante más años, tal y como señalan los oftalmólogos de Miranza.
El gran desafío que supone la creciente longevidad no es solo vivir más sino hacerlo con la mayor calidad de vida posible, lo que implica tener una buen salud ocular para evitar la discapacidad visual y conservar la autonomía y el bienestar en todas las actividades rutinarias. Y es que actividades como leer, conducir, caminar con seguridad o mantener una vida social activa dependen de la buena salud visual.

Como el resto del organismo, el sistema ocular también envejece lo que favorece la aparición de determinadas patologías. De hecho, 8 de cada 10 mayores de 60 años tienen problemas visuales y/u oculares, según la Fundación Salud Visual (FUNSAVI).
Los especialistas de Miranza, grupo especializado en oftalmología, advierten de que muchas personas asumen que perder visión es una consecuencia inevitable de cumplir años, cuando la realidad es muy distinta.
Y es que la oftalmología dispone de herramientas capaces de prevenir, diagnosticar y tratar muchas de ellas antes de que comprometan de forma irreversible la visión y generen discapacidad visual.
Cataratas, glaucoma y DMAE
La edad genera cambios fisiológicos en el ojo. Así, la pérdida progresiva de elasticidad del cristalino da lugar a la presbicia o vista cansada, que suele convertirse en la primera manifestación del envejecimiento ocular.
Pero con el paso de los años aumenta también el riesgo de desarrollar enfermedades como las cataratas, el glaucoma o la degeneración macular asociada a la edad (DMAE), principales causas de discapacidad visual en la población adulta.
Los avances diagnósticos y terapéuticos han permitido mejorar el pronóstico de estas patologías. En el caso de la presbicia, que afecta prácticamente a toda la población a partir de los 45 años, existen varias opciones, incluyendo técnicas quirúrgicas para prescindir de gafas, entre las que destaca la cirugía de cristalino con las lentes intraoculares para corregir de forma definitiva la pérdida de capacidad de enfoque e, incluso, corrigiendo al mismo tiempo otros defectos refractivos añadidos, como la miopía, la hipermetropía o el astigmatismo.
La cirugía de cataratas, patología natural del envejecimiento del cristalino, sigue siendo una de las intervenciones más frecuentes en oftalmología. Cada vez más precisa y mínimamente invasiva, esta intervención no solo permite recuperar la transparencia del cristalino, sino que ofrece la posibilidad de mejorar la calidad visual mediante lentes intraoculares de última generación adaptadas a las necesidades de cada paciente.
El glaucoma, que afecta a alrededor del 5% de los mayores de 65 años y al 10% de los mayores de 80 años, continúa siendo uno de los grandes retos de la salud ocular por su evolución silenciosa, ya que puede avanzar durante años sin ofrecer síntomas hasta producir daños irreversibles en el nervio óptico.
Por ello, los especialistas insisten en la importancia de las revisiones periódicas, especialmente a partir de los 40-50 años y en personas con antecedentes familiares. Además de los tratamientos farmacológicos tradicionales, técnicas como la Trabeculoplastia Láser Selectiva (SLT) ofrecen alternativas eficaces para controlar la presión intraocular de forma menos invasiva.
Otra de las patologías más graves es la degeneración macular asociada a la edad (DMAE), que afecta a la mácula, la zona de la retina responsable de la visión central y provoca una pérdida progresiva que dificulta leer, reconocer caras o conducir, con un fuerte impacto en la calidad de vida del paciente.
Las inyecciones intraoculares son hoy la principal vía de tratamiento para la DMAE húmeda, ya que permiten administrar fármacos directamente en el ojo para conservar o mejorar la visión, con opciones cada vez más potentes y duraderas que reducen la necesidad de tratamientos recurrentes. Para la DMAE seca, en cambio, no existe aún un tratamiento equivalente.
Buena salud ocular para evitar la discapacidad visual
Más allá de preservar la visión, mantener una buena salud ocular tiene un impacto directo sobre la calidad de vida. Como señalan los oftalmólogos de Miranza evidencia que la pérdida visual está directamente relacionada con:
- mayor riesgo de caídas
- pérdida de autonomía
- desarrollo de deterioro cognitivo
Las revisiones oftalmológicas periódicas permiten detectar enfermedades antes de que aparezcan los síntomas y aumentan las posibilidades de conservar la visión a largo plazo. Además, los hábitos son el mejor aliado para un envejecimiento saludable de los ojos, como mantener una alimentación variada, evitar el tabaco, proteger los ojos de la radiación solar y realizar ejercicio físico de forma habitual.